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Me di cuenta que los habitantes humanos de este paisaje tecnológico ya no proveían sus indicadores más nítidos, sus claves para las fronteras de la identidad. La amable y desenfadada Frances Waring, la esposa aburrida de mi socio, pasando el torniquete del supermercado local, las rencillas domésticas de mis vecinos venidos a bien en nuestro edificio, todas las esperanzas y gustos del calmo enclave suburbano, bañado en miles de infidelidades, se tambaleaban frente a la sólida realidad de las autopistas con su geometría constante y sin cambios, frente a sus finitas áreas de estacionamiento.…
Mirando de cerca este terreno silencioso, me di cuenta que toda la zona que definía el paisaje de mi vida estaba ahora atada a un artificial horizonte continuo, formado por los puentes y paredes alzadas de las autopistas, sus vías de acceso y pasos a desnivel.
Crash, J.G. Ballard.
Buena publicacion,reproduce perfectamente la realidad que acontece tan contradictoria, lei la publicacion en el universal hoy, si no se presento para el dialogo expone abiertamente a todos los ciudadanos la falta de compromiso que tiene.
Saludos desde Cancun.