Desde el 2
de julio se han creado dos polos políticos. Un polo gira en torno a la elección
de Felipe Calderón, candidato presidencial del PAN, y agrupa a diversas fuerzas
y personajes políticos que aglutinan preferencias y políticas públicas
tradicionalmente vinculadas a la derecha conservadora. Otro polo gira en torno
a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, y agrupa a
diversas fuerzas y personajes políticos con una identidad de izquierda endeble
pero también conservadora.
El polo de derecha tiene como centro a un personaje relativamente joven,
integrante pleno del establishment político, con una identidad ideológica bien
definida, pero sin objetivos claramente discernibles. Este polo se constituyó
desde la campaña presidencial cuando diversos grupos de la sociedad, sobre todo
grupos privilegiados, apoyaron a Calderón para enfrentar a Andrés Manuel López
Obrador, candidato presidencial del PRD. En estos grupos se expresaron la
preferencias de la mayor parte de la élite empresarial, buena parte de la clase
media, e integrantes de la clase política que tradicionalmente no eran
panistas, pero la erosión del PRI les dejó pocas opciones para mantenerse en
lugares de toma de decisión. El sello de derecha se dejó ver durante campaña
con la publicidad de Felipe Calderón, tuvo como frase inicial "Mano Firme
y Pasión por México", o en otras palabras Seguridad Pública y Nacionalismo
rejuvenecido. Propuestas de política pública como, la cadena perpetua, la
reducción del número de legisladores en el poder legislativo, la imposición de
un impuesto fijo sobre la renta, y su oposición a la libertad reproductiva de
las mujeres le dan contenido a este polo de derecha. Este programa también
sirvió como aglutinante de sectores conservadores del régimen priísta del siglo
XX como son diversos exintegrantes del PRI vinculados con la tecnocracia
neoliberal y la estructura corporativa del SNTE en parte expresada en el PANAL.
El polo de derecha con estas adhesiones pretendió construir una amplia mayoría
suficientemente fuerte para que Andrés Manuel López Obrador y las preferencias
generadas en torno a su candidatura no llegaran al poder.
El polo de izquierda tiene como centro a un personaje que ha sido parte del
establishment político toda su carrera profesional, sin una clara definición
ideológica, pero con objetivos y consignas bien definidas. Este polo se empezó
a constituir desde la gestión de Andrés Manuel López Obrador como Jefe de
Gobierno de la Cd. de México. Desde un inicio aglutinó muy claramente
desprendimientos de la estructura de poder del régimen príista, después
aglutinó a buena parte de las clases medias, construyo nuevas estructuras
clientelares dentro de las clases menos privilegiadas, obtuvo el apoyo de
sectores prvilegiados del empresariado nacional y logró la adhesión de
integrantes de la clase política que tradicionalmente no eran perredistas (ni
de izquierda), cuando la erosión del PRI les dejó pocas opciones para
mantenerse en lugares de toma de decisión. Cuando la construcción del polo de
derecha pareció inevitable, parte de la izquierda tradicional, al ver pocas
opciones para crecer políticamente se sumó y tras algunas derrotas políticas
menores, dotó de identidad a esta coalición. La frase "Por el bien de
todos, primero los pobres" pasó de ser una frase vinculada
tradicionalmente al populismo latinoamericano, para convertirse en el grito de
guerra de la izquierda conservadora. Propuestas de políticas públicas, como la
estimulación económica a través del gasto estatal y la recomposición del la
política social y económica con la generalización de los subsidios directos le
dan contenido a este polo. Este programa también sirvió como aglutinante de
sectores conservadores del régimen priísta del siglo XX como son diversos
exintegrantes del PRI vinculados con la el regimen de Carlos Salinas y las
estructuras clientelares de la decadencia príista en parte expresadas en
Convergenca y en el PT. Este polo de izquierda conservadora con estas
adhesiones pretendió construir una amplia mayoría, suficientemente fuerte, para
que el discurso antisistema de Andrés Manuel López Obrador y las preferencias
generadas en torno a su candidatura lograran a manera de avalancha recuperar
espacios de poder para expriístas y para algunos perredistas clientelares.
Los polos de derecha y de izquierda conservadora tienen en común la evasión del
principal legado príista: la forma de hacer política. Para los dos polos, la
política es cupular, se construye con estructuras clientelares o corporativas,
se privatiza en nombre de grupos de interés organizados, y sobre todo conserva
las redes de intereses económicos particulares del viejo régimen príista. La
política para estos dos polos, se hace de arriba hacia abajo, en cafés,
restaurantes y hoteles, lejos de los problemas cotidianos de la mayoría de las
personas. En el mismo lugar de la Cd. de México, se escucha el discurso
repetitivo de Porfirio Muñoz Ledo, la retórica fogoza de Diego Fernández de
Cevallos, y las llamadas telefónicas de Emilio Gamboa. En ese mismo lugar
entran y salen empresarios con sus representantes políticos, líderes sindicales
con sus beneficiados directos y posibles herederos, y un sin número de
personajes que han ocupado cargos públicos en diversas administraciones y en
los medios de comunicación que purulan de mesa en mesa transmitiendo
distorsionadamente mensajes entre un polo y otro. Es decir, los polos de
izquierda conservadora y de derecha conservadora comparten el método. Ni
reformista ni revolucionario, sino opaco y pactario. Todo se hace caso por caso
negociación por negociación.
No todo es terrible. En otro lugar se ha ido gestando una tercera posición, un
tercer polo. Este tercer polo, que se define como socialdemócrata, empezó a
emerger en torno a Patricia Mercado, candidata presidencial de Alternativa
Socialdemócrata y Campesina. La identidad ideológica de este polo desde un
principio ha estado claramente definida al igual que sus objetivos. Las
preferencias aglutinadas alrededor de este polo han sido sobre todo de clase media,
aunque con presencia de mujeres de todas las clases sociales. El discurso
antisistémico, que no antiinstitucional, ha sido parte fundamental de la
generación de una coalición de grupos sociales tradicionalmente excluidos y de
preferencias de jóvenes que han sido excluidas en los años más recientes de la
toma de decisiones. Políticas públicas como la equidad de género, el
reconocimiento y atención a la diversidad familiar, y la reforma institucional
tanto política como económica le han dotado de contenido a este polo. El núcleo
de este polo lleva en construcción por lo menos seis años y ha conseguido la
adhesión de diversos actores políticos que tradicionalmente se opusieron al régimen
príista. Entre ellos integrantes de ONGs, de la izquierda histórica, mujeres y
jóvenes no identificados con ninguna otra fuerza política, e intelectuales disidentes
del neoliberalismo y de la herencia ideológica de la izquierda histórica.
El polo socialdemócrata comparte algunos objetivos de corto plazo con el polo
de derecha conservadora y con el polo de izquierda conservadora. Sin embargo,
tiene una profunda diferencia de método. El polo socialdemócrata en parte se
define frente a los que no aglutina. Es decir, se define por sus ausencias. No
tiene líderes sindicales tradicionales, no tiene políticos vinculados al
régimen priístas o a administraciones locales del PAN y del PRD. No tiene
clientelas electorales construidas desde el poder público. Se maneja con
austeridad y tras muchos años de construcción ha demostrado que el mejor método
de hacer política no es en cafés, restaurantes y hoteles, sino en la vida
cotidiana de las personas. El polo socialdemócrata se ha construido con
argumentos y no con negociaciones, con propuestas y no descalificaciones, con
ideas y no con arengas. En el polo socialdemócrata entran tod@s l@s que primero
compartan el método de hacer política, y después comparten los objetivos. El
polo socialdemócrata crece con sus propios argumentos transmitiéndose de
persona en persona. El polo socialdemócrata se resiste a cometer el error de
elegir entre otros dos polos que son muy parecidos. Con imaginación el polo
socialdemócrata enfrenta el legado del pasado priísita y pretende rehacer la
política de abajo hacia arriba. Con la identidad ideológica de la Izquierda de Valores se definen tanto los métodos como lo objetivos.
Interesante entrada-análisis sobre la situación mexicana en torno a los dos grandes partidos.
Estoy de acuerdo contigo.
Me parece que es muy importante reconocer que en México como en el mundo hay diferentes izquierdas.
Aunque no me guste, la izquierda que representa Andrés Manuel López Obrador existe. Pero existe con matices que no son poca cosa.
La izquierda conservadora -como le nombras, y yo agregaría populista- tiene su espacio y sus métodos de todos conocidos. Ahí está.
Pero también está ese tercer polo, otra izquierda, con una abismal diferencia de valores. Buen comentario Andrés.