Creo que el comentario de José Luis al post de
Novecento merece unas aclaraciones.
1) No creo en la superioridad moral de nada. No creo que sea posible abstraerse
de la realidad que experimentamos todos los días como para poder medir con una
herramienta fantástica que cosas son superiores o inferiores objetivamente.
2) Justamente el post de Novecento lo que pretende mostrar es como las
coordenadas éticas de cada quien son producto de la contingencia histórica
(todos tenemos coordenadas éticas, como decir "es malo juzgar moralmente a
los demás, es bueno no juzgar moralmente"). En mi caso reconozco que la
única razón por la cual veo el mundo como lo veo tiene que ver con que nací en
un lugar donde me enseñaron que la posición moral de Novecenta era digna de ser
imitada.
3) Si el comentario en particular tiene que ver con mi clasificación entre
decentes e indecentes, mantengo mi postura. Avishai Margalit define una sociedad
decente, “como aquella en la cual sus instituciones no humillan a las personas”.
Yo me atrevo a parafrasear la idea así, “una persona decente es aquella que no
tiene hábitos que humillen a las personas”. En el caso de la derecha, me parece que no reconoce que las sociedades occidenatales modernas son excluyentes por distintas razones, (i.e. condición socioeconómica , preferencia sexual, etc.) por lo tanto según mi definición la derecha no es decente.
Lo primero de todo, gracias por tu contraréplica, muy interesante y aclaratoria, sobre todo tratándose de un tema complejo como este. Ahora bien, sigo discrepando en algunos puntos (soy un irreductible!)
Es cierto que no hay esa «herramienta fantástica» de la que hablas para abstraerse de la realidad y medir «objetivamente» que ideas son mejores o peores. Pero precisamente por eso es necesario someter a las ideas políticas a la prueba más dura: ponerlas en práctica. Y puestas en práctica, hay ideas y acciones políticas que funcionan y otras que no, y es en función de eso (idealmente, solo en función de eso) como hay que valorarlas. Lo que podríamos llamar «el método científico aplicado a la politica», aún con todas las conotaciones negativas que ese término pueda traernos a la cabeza.
Por ejemplo: si discutimos si es conveniente o no nacionalizar sectores enteros de la economía como pretende hacer Chavez en Venezuela, yo digo que hay que ver qué resultado ha dado esa política en otros lugares, qué se ha aprendido en todos estos años acerca del sector público y el sector privado, qué alternativas se han aplicado en otros lugares y con qué resultados, etc. No esgrimir argumentos abstractos, que generalmente suelen ser demagógicos y simplificadores (como los que usa Chavez, por cierto!)
Ahora bien, también es cierto que esto sirve para valorar si unos métodos son más o menos efectivos para alcanzar unos fines, pero siempre quedará la cuestión de cuales son los fines que se buscan. Y aquí la cosa se complica, porque cada opción política, ¿busca unos fines «buenos» para todos, o busca favorecer a su «clientela», sea la que sea? Aquí ya entramos a valorar no las ideas, sino a los partidos políticos y al uso que hacen de las ideas. Y aquí si, está claro que hay una «superioridad moral» de quien busca lo mejor para todos frente a quien busca lo mejor para unos pocos (en este punto es complicado valorar cuales son los objetivos más «nobles», por así decirlo, pero yo me quedo con la visión de John Rawls) Ahora bien, suponer que los partidos de izquierdas tienen unos fines políticos más «nobles» (más ajustados a la teoría de la justicia de John Rawls, por ejemplo) que los partidos de derechas es mucho suponer. Y si hablamos de personas individuales, se complica aún mucho más.
Por eso para mi un partido político no es bueno por ser de izquierdas, aún cuando mis ideas tiendan claramente en esa dirección. Un partido político es bueno para mi cuando busca unos fines que se ajustan a los que yo creo que debe buscar, y cuando mantiene unas ideas políticas acordes con aquellas en las que yo creo (precisamente creo en esas ideas porque considero que son las mejores para alcanzar esos fines). Nada que ver, por lo tanto, con cuestiones como donde he nacido, a qué «clase» pertenezco o nada por el estilo. Comportamiento electivo, no comportamiento adscriptivo, como decía en el post anterior.
Respecto a la «indecencia» de la derecha, desde luego cierta derecha, la derecha más reaccionaria y tradicionalista, muestra una actitud muy excluyente, y eso no está nada en línea con los fines de los que hablaba antes (precisamente «el velo de la ignorancia» de Rawls viene a decirnos que únicamente puede ser justo aquello que considerarías justo desde cualquier posición en la sociedad en la que te encontraras, y las ideas excluyentes nunca van a cumplir esta condición). Pero también hay otras derechas, que lejos de excluir a nadie, pretenden aplicar el liberalismo clásico y igualar a todo el mundo «por abajo» (o sea, dejar a cada cual a su suerte, que nadie tenga más ni menos derechos que nadie, a base de que nadie tenga derechos, sino únicamente libertades individuales) A veces me pregunto si ese liberalismo «de salón» es una actitud cínica o es sincero, pero desde luego puedo decir que conozco gente «que se lo cree», que piensa que realmente lo mejor para la sociedad en su conjunto es limitar al máximo la intromisión del estado en la vida de las personas, y que eso al final es bueno para todos, no solo para unos pocos.
Pero en el fondo estoy de acuerdo en que una de las características más claras de la izquierda del siglo XXI es precisamente lo que tu comentas, el tratar de incluir a todos (el «republicanismo cívico» de Petit, por ejemplo: tratar de extender a más grupos los derechos de ciudadanía), aunque yo no lo llamaría «decencia»
Jose Luis,
Me gusta tu comentario pero tengo algunas discrepancias de fondo. orwell decia que si la libertad significa algo es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oir, asi que ahí te va:
Creo que tienes una confusion teorica bastante profunda. Tu argumento es el de un utilitarista. La valoracion empirica de los resultados que mencionas ya existe y se llama politica comparada y no resuelve nada, por que la verdad sobre que metodo es mejor no existe por que la verdad, asi objetiva ahí afuera, no existe.
Digo q tu argumento es utilitarista por que pareces conformarte con lo que beneficie al mayor numero de gent. De ser consistente con lo anterior tenfrias que estar en contra de la lay de sciedades en cnvivencia por ejemplo. Lo bueno o malo de una politica publica no es una cuestion cuantitativa, es una cuestion moral. En ese sentido existe la división, siempre en el ambito de lo publico, entre lo bueno y lo malo. Por convencion llamamos decente a lo que se dirige a las acciones q consideramos buenas. La izquierda tiene un valor fundamental en la justicia, mientras que como tu señalas, la derecha tiene unas preocupaciones bastante sospechosas en cosas como equiparar el derecho a la propiedad privada con el derecho a la vida. A esas personas con cuya moralidad coincidimos llamamos decentes.
Coincido cn tu sospecha de la pretension de la igualdad x medio de derechos de propiedad del liberalismo libertario, al q llamas clasico.
Te invito a demitificar a rawls y su pretendida objetividad y neutralidad, q tambien es sospechoza, del velo de la ignorancia. Por ejemplo las criticas de igualitariastas como cohen o el mismo dworkin. El principio dos de justicia de rawls es arbitrariamente ambiguo.
Por ultimo reivindico el uso de categorias como clase. Las condiciones en las que uno nace son indispensables para cualquier analisis politico de la justicia. Nacer en el cuerpo de un hombre o de una mujer, nacer rico o pobre son condiciones a las que el analisis moral no puede ser ciego, por eso el la izquierda y el feminismo caminan de la mano.
Bueno, prometo que esta es la última réplica, para no eternizarnos con esto. Pero de todos modos, ahí van unos cuantos comentarios (esta discusión se está poniendo muy técnica, y seguramente no la entiendan ni les interese a la mayoría de la gente, pero bueno, si sirve siquiera para despertar la curiosidad de alguien por las ideas y los autores que vamos citando, bienvenida sea)
¿Que mi argumento es el de un utilitarista? Por supuesto, no lo niego. Siempre y cuando entendamos por utilitarismo el hecho de que el interés de cada individuo es igualmente importante. Esto no quiere decir que se debe tratar de «beneficiar al mayor número de gente», porque ese enunciado presupone que se puede saber desde fuera lo que es bueno o malo para la gente, ignorando que es esa gente quien define por ellos mismos su propios intereses. Utilitarismo si, pero con matices. «Preference utilitarism» creo que se llama eso, de hecho (mi estudio de la ética llega hasta donde llega!)
Por ejemplo, respecto al caso que pones de la ley de sociedades de convivencia (dejando al lado cuestiones «técnicas» que discutimos en algún post anterior), desde una posición de «utilitarismo de preferencias» no estaría en contra, sino muy a favor, ya que dado que beneficia unos intereses (los de las personas que no pueden o no quieren acceder al matrimonio pero desean una cierta protección legal a su relación) sin perjudicar los intereses de nadie, es una ley «de suma positiva», luego es buena. Aunque habría que puntualizar si consideramos que ir en contra de las ideas de alguien es ir en contra de sus intereses, porque entonces si que habría alguien «perjudicado», aquellas personas que se oponen, por motivos religiosos por ejemplo, a cualquier tipo de union homosexual. Pero yo entiendo que no, que si a alguien no le afecta algo «directamente», su opinión acerca de lo que deberían hacer los demas no es un interés a maximizar, o al menos no tan importante como el interés de aquellos a quienes si afecta.
Respecto a Rawls, no le mitifico, ni mucho menos, simplemente le pongo como ejemplo de mecanismo elaborado para valorar cuales son los fines que deberían buscar las políticas, y creo que interesante. Podrás decir que no se puede ser utilitarista y «rawliano» al mismo tiempo, ya que el mismo Rawls veía sus teorías como una superación del utilitarismo, pero si se lee con cuidado es fácil ver que lo que critica es la visión más «limitada» del mismo que citaba al principio, y no el «preference utilitarism», que de hecho parece ser bastante compatible con sus teorías (el principal argumento de Rawls era precisamente que el utilitarismo ignora la naturaleza de los deseos a satisfacer y las diferencias entre las personas)
Dejo muchas cosas en el tintero (como si el concepto de «clase» tiene alguna utilidad práctica en las sociedades postindustriales, o las razones por las que el feminismo y la izquierda «caminan de la mano» como tu dices), pero seguro habrá tiempo de discutirlas en otra ocasión!
José Luis no encuentro tu correo electrónico por ningún lugar, ¿hay manera de que tu me mandes un correo para intercambiar un par de ideas? Saludos.