No tengo claro cuales deben de ser los criterios para elegir a l@s consejer@s del IFE. Una opción es que sea gente con experiencia electoral, lo cual por definición lo reduce a una población muy pequeña que está ya (o ha estado) vinculada a los partidos políticos de una manera u otra. Otra opción es que sean académic@s por que son "más neutrales" aunque en realidad tod@s sabemos que son tan poco neutrales como cualquier personas. Otra opción es que sea alguien que venga de la "sociedad civil", lo cual quiere decir absolutamente cualquier cosa.
De lo que he vivido dentro del sistema político, me ha llevado a creer que está claro que quien sea consejer@ de IFE debe de ser medio político. Tiene que ser alguien suficientemente segur@ de sí mism@ como para imaginar que las decisiones que tome serán cuestionadas y por tanto tener la sabiduría de discernir cuando vale le pena revisarlas y cuando no. También me queda claro que tiene que tener un mínimo conocimiento sobre las leyes electorales (y digo en serio mínimo, porque la mayor parte de estas cosas se aprenden sobre la marcha). No puede ser alguien que asuma que hay algo así como la purificación de la política, a través de la ciudadanización, pero tampoco alguien tan cínico como para creer que tan sólo tiene que sobrevivir conforme las circunstancias políticas lo demanden.
He leído algunos nombres como:
1) Jorge Alcocer, que no puede porque fue presidente de Fuerza Ciudadana, y porque buena parte del PRD lo aborrece.
2) Clara Jusidman, que seguro quiere, pero que la verdad después de leer la propuesta que ayudó a elaborar del comité "conciudadano", sólo puedo pensar que ojalá tenga mejores ideas que los lugares más comunes de la "purificación" de la política.
3) Benito Nacif, que inexplicablemente después de llevar unos años diciendo que quiere ser parte de un liberalismo de derecha, ahora se ofrece como experto neutral. Muy raro.
4) Tod@ el que se apunte, que en realidad no será considerado y probablemente ridiculizado por los medios, a menos de que esté prepactado.
5) A sí, y Mauricio Merino, a quien nada más no le encuentro ni un sólo pero. Es académico, medio político, con experiencia electoral (fue ya consejero del IFE), nadie cree que se crea neutral pues es más de centro-izquierda que otra cosa, sin embargo estoy seguro que no negaría que comparte alguna cosa con la centro-derecha. No representa a ningún partido, pero con todos ha tenido alguna relación.
Mmm….todo el "mecanismo" de apertura a la sociedad, o resulta efectivo, o resulta tan sólo un instrumento retórico para acallar las demandas de no partidización de la selección de consejeros.
La pregunta interesante entonces no debería de ser ¿quién podrá ser mejor consejer@ del IFE? sino ¿cuál es la mejor manera de elegir a l@s consejer@s del IFE?
Se necesita mucha mucha imaginación para contestar la segunda pregunta. Lo cual escasea hoy en día.
John Ackerman tiene un buen punto cuando dice que es un error tener votaciones secretas en un órgano representativo:
El colofón de opacidad en todo este proceso es que la votación en el
pleno se realizará por medio de “cédula” utilizando papeletas. Nunca
sabremos con certeza cómo votó cada diputado. Tal mecanismo se podría
prestar a arreglos en lo oscurito. Si bien los ciudadanos tenemos el
derecho a una votación secreta y anónima, la regla de oro en la
práctica parlamentaria tendría que ser justamente lo contrario.
Nuestros representantes deben votar públicamente, para que los
ciudadanos podamos controlarlos y llamarlos a cuentas.
Un proceso
realmente transparente no solamente obligaría a los candidatos a
exponer sus proyectos y trayectorias, sino que también abriría a la luz
pública el proceso deliberativo de los legisladores. Habría que exigir,
por ejemplo, que las sesiones de la Junta de Coordinación Política sean
públicas y se transmitan por el Canal del Congreso. De esta manera, los
ciudadanos podríamos llamar a cuentas a nuestros representantes
populares y aseguraríamos la aplicación de criterios claros y objetivos
para la selección de nuestros nuevos árbitros electorales. De lo
contrario, los ciudadanos no sabremos nunca las razones que animaron a
los diputados a escoger a los tres elegidos de entre los cientos de
candidatos. Quedaría la sospecha de que la decisión se hubiera tomado
únicamente con base en criterios políticos.
resulta lamentable que a estas alturas estemos discutiendo quién debe quedar en el consejo del IFE. No comparto cómo fue el proceso para remover a Ugalde, independientemente si estuvo bien o mal su trabajo, ya que demuestra que cualquier organismo autónomo del gobierno es vulnerable a las negociaciones políticas.