En el número actual de la revista Nexos, salen publicados dos textos sobre Russell Jacoby, un intelectual público estadunidense que por más de una razón vale la pena leer. Le preocupan los intelectuales, el psicoanálisias, la utopías, y ahora la violencia fratrcida.
Jose Antonio Aguilar escribe un perfil de Jacoby y sus preocupaciones:
Por fin entendía cabalmente las razones de mi malestar con la academia norteamericana. Jacoby se preguntaba dónde estaban los intelectuales públicos de su generación. Los pensadores que habían nacido en las primeras décadas del siglo XX escribían en libros y revistas no especializados para un público educado. Sin embargo, la generación que le siguió —la de Jacoby— abandonó ese papel público.
Las razones de ello eran fundamentalmente dos: la desaparición de la bohemia urbana debido al éxodo de las ciudades a los suburbios y la expansión sin precedentes de las universidades norteamericanas en la posguerra. El ecosistema urbano que hacía posible la existencia de los intelectuales públicos (los cafés, las revistas literarias) se extinguió. De la misma forma, se volvió casi imposible conducir una vida intelectual fuera de los muros del campus. Nadie podía ya sobrevivir de escribir en revistas para un público general. La vida de la mente migró así a la universidad. Los intelectuales-profesores cambiaron el café por la cafetería.
También el mes pasado, Jacoby vino a México, aprovechando que presentó su nuevo libro sobre la violencia en el CIDE, lo entrevisté para que explicara a grandes rasgos sus argumentos:
No sé si haya una lección sencilla en estos casos, pero parte de ella es redirigir la atención a resolver los antagonismos dentro de una misma comunidad, en vez de proyectarlos hacia afuera como tiende a hacerse tradicionalmente. La tasa de homicidios en Estados Unidos es sorprendente. Por un lado, están los atentados de septiembre 11 y, por el otro, un alta tasa de homicidios cada año y pareciera como si todos pensaran que eso no es un problema. No, no son los extranjeros: son estadunidenses matando a estadunidenses, o mexicanos a mexicanos, o sirios a sirios. ¿Por qué no podemos ver eso? Preferimos verlo desde el paradigma simplón de “el otro”, de los extranjeros. A veces son los extranjeros, pero casi siempre son los paisanos a los que nos cuesta trabajo aceptar.
Uno de los énfasis del libro de Jacoby, que más me interesó, y que me gustó que reslatara fue el que habla de la violencia que surge a partir de una concepción particular de la masculinidad, en la que los hombres temen a las mujeres por el miedo a ser emasculados. Algo tendrá que explicar por qué los hombres matan a tantos hombres (y mujeres), y las mujeres lo hacen tan poco.
Me gustó mucho el texto y también la entrevista. Vale la pena difundir la chamba de Jacoby en México.
La única cosa del post que no me quedó claro del post fue eso de «intelectual público». ¿Cómo?
Tal vez es una traducción literal del inglés que funciona mal en español. Aunque de quien quiero hablar es de las personas que de manera proactiva lo que ponen en público es su trabajo intelectual como parte de una discusión amplia. I.e. uno puede ser a) escritor que hace trabajo intelectual, pero no tiene como objetivo participar proactivamente en una discusión pública, b) académico que sólo vive de su trabajo intelectual, pero cuyas consecuencias públicas le tienen si cuidado. La impresión que tengo de Jacoby es que como dice JAAR, quiere joder en público.
Saludos.