Todavía falta mucho para las elecciones, y pese a lo atractivo de las "predicciones" electorales con encuestas, la verdad es que las campañas políticas son las que suelen hacer las diferencias. Es cosa de recordar que Felipe Calderón dos años antes de la elección estaba claramente derrotado, y logró subir eso, durante la campaña, hasta los medianos treintas.
El día de hoy en el Enfoque del Reforma publican una encuesta sobre posibles candidatos presidenciales de los tres partidos más grandes, incluyendo una posible división entre los partidos de izquierda. Lo verdaderamente sorprendente no es que López Obrador siga teniendo un importante espacio con 24% del electorado (no hay pierde, se lo ha ganado) sino que si Ebrard compite en paralelo a López Obrador, le quita más votos a Peña Nieto que a AMLO, y también le arranca un par de puntos a Santiago Creel. Es decir, o Ebrard causa cierta simpatía entre algunos priístas y panistas, o hay "independientes" que al no querer votar por AMLO, estarían dispuestos a votar por EPN y Creel. Pero esos mismos "independientes" si tuviesen la opción de Ebrard, lo prefieren a él que a AMLO. Esto sin duda parece ser la ventaja comparativa de Ebrard, él si le llega a los "independientes" y AMLO sólo le llega a sus simpatizantes constantes. Sin embargo, el problema para Ebrard, es que no todos los electores de AMLO, votarían por él, sino que un buen número también se distribuirían entre EPN y Creel. Es decir de alguna extraña manera, pareciera que AMLO y Ebrard tiene entre sus simṕatizantes, un grupo de buen tamaño que se rechaza mutuamente, y que la mejor manera de quitarle votos a EPN, es dejando que los dos compitan.