¿Por qué los automovilistas se ponen locos?

Es un hecho. Cualquiera que haya conducido un coche sabe lo que es ponerse loco. No sólo eso, también sabe que otros se ponen locos, y sabe cómo ponerlos locos. La pregunta clave es: ¿por qué los automovilistas se ponen locos?

Hay personas cuya personalidad cambia radicalmente a la que les conocemos en el momento en el que conducen un coche. Lo que en otros contextos hace que pensemos que una persona es cortés o incluso dócil, en un auto puede desaparecer y vemos como grita, se enfurece, insulta y hasta reta a golpes. En México nos gusta pensar que el problema es que en México nadie respeta las reglas de tránsito, que es un asunto de «educación y cultura», pero los automovilistas se ponen locos en básicamente cualquier lugar del mundo. Probablemente lo más extraño de la locura del conductor es que pega de gritos con las ventanas cerradas, le pega al volante, y se «indigna» sin que nadie lo pueda escuchar. Incluso es probable que quien motive su furia no lo pueda ver, precisamente porque va enfrente de él.

Según una etnografía hecha en Los Angeles entre automovilistas «Pissed-off in L.A.«, éstos se ponen locos justamente porque cuando conducimos un coche no podemos interactuar con nuestros cuerpos como lo hacemos fuera del coche. Cuando uno interactúa con otras personas puede «leerlos» al ver hacia donde mueven la mirada y cuánto tiempo lo hacen. Puede ver la intencionalidad de las manos o del movimiento del cuerpo. Si alguien se te queda viendo mucho tiempo, es probable que estés haciendo algo que no esperaban. Probablemente también, reacciones a esa mirada. En contraste en un coche, no nos podemos ver los ojos, no nos podemos escuchar, y no podemos ver los movimientos de nuestros cuerpos. Nuestra sensibilidad se vuelve la del cuerpo de metal que nos rodea.

Imaginemos simplemente la diferencia entre el comportamiento de los automovilistas, y el comportamiento de los asistentes a un concierto. En ambos casos uno tiene que fluir de forma marginalmente definida por uno mismo. En uno con pequeños empujoncitos, ruidos y miradas avanzas sin sentirse obligado gritar y enfurecer. En el otro, no puedes predecir cuándo se va a mover el de enfrente o a un lado con precisión, y si se comporta de forma totalmente impredecible reaccionas con una furia que muestra la torpe situación en la que estás adentro de un coche. Imagínate entrando el concierto, y sintiendo que quienes te rodean no te ven, no te escuchan y no te sienten. Imagina cómo les gritarías para que reaccionaran. Eso es lo que hace un automovilista enfurecido. Ponerse loco es intentar hacer el cuerpo de metal de quien conduce, sensible. Le das un cerrón para que indiscutiblemente te vea. «¿No me viste cuando te cruzaste enfrente de mi? Pues ahora si me vas a ver cuando frene en seco frente a ti. ¡Tómala!». «¿No me viste y por eso no me dejaste pasar? ¡Estoy seguro que ahora sí ves este bat que traigo en la mano!».

Es decir, el problema no son las personas ni la «cultura y educación». El problema son los coches y las situación de aislamiento corporal que implícitamente requieren.


4 comentarios en “¿Por qué los automovilistas se ponen locos?

  1. ¿El conductor de un autobús de pasajeros, en una ciudad donde se priorizara el uso del transporte público, también sufriría del mismo «mal»? ¿También hay aislamiento sobre una bicicleta? ¿también te pone «loco» e insensible el frío metal de la bici? En Utopia la gente sólo camina porque al subir a cualquier vehículo se vuelve al instante inválido sensorial, ajá. Abusas de las comas, no sabes usarlas.

  2. No coincido para nada. Existen las direccionales, intermitentes, el claxón y la más importante, saber que no son carreritas y en consecuencia ceder el paso y dejar que el tráfico fluya :’)

  3. Es la lucha por el poder, en México como no hay educación vial ni infraestructura en todas partes en ocasiones es peligroso y estresante. Como mujer no te ven y avientan el coche y ya que te ven a veces le bajan, claro también hay las que abusan pintándose mientras conducen. Por ello todo depende del país y reglas viales que se cumplen. Como dice el artículo el auto suprime un poco el lenguaje no verbal porque no nos vemos con esa armadura de metal, pero la gente abusiva y grosera con y sin auto así lo es. Por ello hay que respetar las normas viales y poner semáforos por todos laos para regular la vialidad y proteger al peatón que esta indefenso.

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