En una discusión en la revista Nexos, hace unos meses, el exdirector del CISEN, Guillermo Valdés, usó un término que aunque se usa poco, parece ser el supuesto básico con el que hoy actúan los gobiernos en México frente al crimen organizado: la densidad criminal.
Valdés dice:
El nivel de violencia actual, los más de 40 mil muertos de estos años, no se hubiera producido si antes no hubiera habido un proceso lento de acumulación de lo que podríamos llamar la “densidad criminal”. Para que haya más de 40 mil muertos en cinco años debe haber muchísima gente armada en la calle. Es imposible construir ejércitos con ese nivel de entrenamiento, equipamiento y disposición violenta de la noche a la mañana. El proceso de acumulación ya se había dado en 2007.
Casualmente en un artículo publicado hace unos meses en el New Yorker, sobre la reducción del crimen en todo Estados Unidos en los últimos años, el autor describe una de las racionalizaciones que llevó a ese país a tener la tasa de encarcelamiento más alta del mundo:
Por "criminología basada en la oferta" quiere decir la teoría conservadora del crimen que sostenía que las circunstancias sociales poducían una cantidad neta de crimen esperando a ser expresada; si lo detenías aquí, entonces salía por allá. La única manera de detener el crimen era encerrando a todos los criminales potenciales. En realidad, la actividad criminal se parece a la mayoría de las elecciones humanas–es cuestión de ocasiones contigentes y oportunidad. El crimen no es consecuencia de un número dado de criminales; los criminales son consecuencia de un número dado de oportunidades para cometer crimenes.
Valdés y otros integrantes del gobierno federal sostienen que hay un número de criminales sueltos que están cometiendo los crimenes que hoy hay en México. Incluso Joaquín Villalobos (y Felipe Calderón) de manera recurrente se refieren a "los violentos" (sobre el uso de este término publicaré un texto en el próximo número de Nexos). Es justamente gracias a esa perspectiva que para los más duros tiene sentido la respuesta: "se matan entre ellos". Por eso, perversamente, los cadáveres son de criminales, y los criminales terminan por ser cadáveres.
¿Tu tendrías el estomago de asesinar a alguien?
Ademas de la oportunidad para hacer el «mal», hacen falta unos valores morales, que no estén basados en el respeto al prójimo, y su propiedad, ninguno de los dos depende de el gobierno.
Bueno,ya desde la epoca de echeverria se decia que estavamos siendo consumidores de cocaina,entonces se dijo que no,solo heramos un pais de paso para las drogas,si echamos numeros,cuantos años tiene de que fue presidente,se empeso la acumulacion de esa «densidad» y fue creciendo,tanto que ya son generaciones que estan inmersas en esa densidad,luego entonces ¡quienes son responsables de la descomposicion social?
los los gobernados o los gobiernos que negaron el problema y se negaron a atacarlo,