Nota 2: acá abajo, en el espacio

Una de las ventajas de dedicarse a los estudios urbanos, es que cuando uno pasea al mismo tiempo observa con ojos reflexivos. No hay duda para conocer algo hay que verlo de cerca, frente a los ojos, en el espacio donde sucede la vida de las personas. Lo que se ve a ojo de pájaro tan solo nos sirve para acomodar con cierta coherencia la multiplicidad y diversidad de lo minúsculo, de lo particular.
Con datos estadísticos agrgados nos creamos seguridad frente a lo incierto. Encontramos patrones, flujos que determinan la producción del espacio, las relaciones económicas, y las actividades de grandes cantidades de personas.

En la ciudad global por excelencia, Nueva York, las actividades productivas de la ciudad están claramente definidas por los servicios financieros. Hasta abajo de la isla los conglomerados de "headquarters globales" en medio la producción de servicios comerciales, y avanzando hacia arriba las zonas ricas y después la pobres que venden servicios unas a las otras. Todo conectado visiblemente por arterias donde fluyen personas dentro de automóbviles (y claro el metro).

Pero esta ciudad global también aprende de lo pequeño y particular. Hace unas semanas leí con gusto una nota, en Estados Unidos, donde hacían referencia a la innovación latinoamericana en la recuperación del espacio público. Con tono aleccionador la editorialista hablaba de como las ciudades latinoamericanas estaban empujando el espacio privatizado por los autos a punta de metrobuses, ciclopistas, y parques. La afrenta innovativa no es menor. En Estados Unidos el espacio público ha sido distribuido según la vida privada de los coches, y los intereses de la industria automotriz. El espacio público no es público al estar diseñado para lo privado.
Sin embargo, hoy vi la afrenta latinoamericana en Nueva York.

La famosa avenida Broadway hoy tiene una ciclopista. La afrenta no está en la ciclopista misma (que en otras ciudades hay), sino en cómo está diseñada: banqueta-ciclopista-camellón peatonal-coches estacionados-arroyo vehicular. Es decir gracias a la reducción del espacio para coches, uno puede andar en la bicicleta sin correr el riesgo de ser atropellado o de recibir un descuidado y doloroso portazo.
Durante la carrera una profesora en México me dijo que no podía pensar en algo más abstracto que el concepto del "espacio público", creo que se equivocaba, hoy puedo pensar en pocas ideas con implicaciones tan concretas como esa. La concreción de lo que en el fondo es una preferencia ideológica, no podría quedar más claro que en la creación, en el DF, de la "Autoridad del Espacio Público", bajo el mando del director de la facultad de arquitectura de la UNAM.

Ojalá que esta nueva autoridad, se atreva a serlo y confronte los flujos de capital, los intereses automotrices, y nuestra aterradora decidia en contra de aquello que es compartido. Ojalá que vea menos los número agregados, y más la consecuencias particulares. Los cambios posibles entre la vida de hoy y la vida de mañana.

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Publicado en: Cosas buenas