Marco Rascón le puso un título a su artículo perfectamente acertado. Un poquito atrasado, pero aquí está.
SENADORES REFRESCANTES
Hace 20 años, las familias más pobres de México tenían una dieta a
base de tortillas, frijoles, chile, uno o dos huevos a la semana,
atole, aguas de flores o frutas locales y para las mañanas y tardes,
café colado. Pese a lo magro, podría decirse que esta alimentación era
buena en comparación a la de ahora, basada en sopas Maruchans,
chatarras botaneras, refrescos embotellados y grasas de mala calidad.
En
estos años, las consecuencias son claras: más de 13 millones de
mexicanos diabéticos; niños obesos, perdidas prematuras de dientes,
amputaciones, ceguera. De cada discapacitado que ayuda el sistema
filantrópico nacional, la estructura económica y las políticas privadas
y públicas en salud y alimentación, hacen 10 discapacitados y muchos
enfermos.