Leer sobre bicicletas

Este fin de semana por casualidad leí dos reportajes que tienen que ver con bicicletas. El primero (y la verdad más interesante) fue en el New Yorker sobre el equipo de ciclismo de Ruanda. Cuenta el autor, que Hutus y Tutsis intentan recordar/olvidar el genocidio reforzando la identidad nacional ruandesa. Una forma de hacerlo, es con el equipo de ciclismo que está compuesto por exconductores de bicitaxis, entre otros, y de descendientes tanto de víctimas como de victimarios del genocidio. Una de las reflexiones que más me gustó es sobre cómo ser ciclista (profesional) es una forma de transferir el dolor de la vida privada a una actividad, una forma de olvidar los monstruos interiores:

Cycling is an excruciating sport—a rider’s power is only as great as his capacity to endure pain—and it is often remarked that the best cyclists experience their physical agonies as a relief from private torments. The bike gives suffering a purpose. Jock, who was one of America’s foremost cycling champions in the nineteen-eighties, told me that he got into racing to get out of the house after his parents divorced. “I relate to pain,” he said. Gasore’s home-town teammate, Sibo, told me much the same thing. When he bought his first bike (like Gasore, with earnings from growing potatoes), Sibo had gone joyriding. With the bike, he felt rich and tried to act accordingly, like a man of leisure and ease: “Every time I’d come to a beautiful place, I’d pedal around, checking it out.” Then he took up racing, and he found the hardship addictive. “The bike is good. I forgot all the pain I had before I joined the team,” Sibo told me. “Cycling is like a fatal drug. When you get into it, you don’t want to do anything else. You don’t look to one side or another.”

El segundo salió en El País semanal, "Revolución Ciclista". Como he de ser ya bastante predecible varias personas me lo mandaron desde la mañana. Tras un recorrido sobre los principales argumentos de por qué las bicis son buena idea, algunas referencias a los libros recientes que han salido sobre el tema, los sistemas de bicis públicas que se extienden por el mundo (incluido España),  llegan a lo mejor, ¿qué hacer para que hayan más bicicletas en las ciudades? La respuesta la toman de una de las personas que trabajan en Copenhagenize (y claro ese nombre dice un montón de cosas sobre las políticas públicas para bicicletas) :

¿Qué consejos daría a las ciudades que están subiéndose a la ola? "Los carriles bici son necesarios para que gente de todo tipo y edades se incorporen. Niños, abuelos de la mano (sí, abuelos de la mano en bicicleta, dice, y cierto que algunos se ven por Copenhague), hasta para transportar pequeñas mercancías. También es importante que los carriles sean anchos, y que estén separados. El espacio hay que quitárselo a los coches, no a los peatones. Un buen sistema público de alquiler para compartir bicicletas y parkings suficientes, eso también estimula", responde.

En fin, me gusta pensar en lo que se siente y lo que se hace para andar en bicicleta. Me gusta que más gente lo piense cada vez más. 

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Publicado en: Cosas buenas