Ya hacía mucho tiempo que Carlos Martínez me había recomendado este artículo de la directora de Latinobarómetro, Marta Lagos. Ahora que tuve oportunidad de leerlo con calma, les puedo decir que aquí se dice casi todo lo que hay que decir. De los mejores análisis que he leído sobre América Latina en mucho mucho tiempo.
La ingobernabilidad es el mejor indicador de exclusión. Los países más
ingobernables son aquellos que mayores grados de exclusión han
experimentado durante generaciones grandes segmentos de la población.
La democracia ha abierto la ventana de la libertad de expresión y del
mecanismo de las elecciones a través de las cuales se puede elegir. La
población, antes excluida, ha aprendido a usar los derechos que la
democracia le ofrece, pero la impaciencia producto del rezago ha
provocado que, antes de que se produzcan las elecciones, la gente
proteste generando la caída de aquellos gobernantes que a su juicio no
han sabido hacer su trabajo. Claro está que, a estas alturas de la
historia, se aseguran que no les quiten lo que más aprecian: la
libertad. Se cuelgan de la democracia a cualquier precio, incluso
cuando la han llevado a su límite, para mantener esos dos elementos que
han aprendido como propios: la libertad y las elecciones. Si esos
elementos se mantienen intactos, el resto de la democracia vendrá por
añadidura.