La libertad para ser cura

El viernes pasado fui como todos los viernes en las mañanas al noticiario de Canal 40. En esta ocasión el conductor, Mario Campos, escogió el tema: ¿Por qué los curas no pueden intervenir en la política? La verdad es que no es una pregunta con buenas respuestas fáciles de construir.

Primera respuesta posible (y chafa, no la usé): Por que así lo dice la ley. Si violan la ley entonces que se les aplique (conste que quienes desaforaron a AMLO con este argumento no están dispuestos a perseguir a Norberto porque la ley les parece "injusta").

Segunda respuesta posible (realpolitik): La iglesia representaba y más o menos representa una estructura de poder paralela al Estado. A mediados del siglo XIX la iglesia en México tenía mucho mucho más dinero que el Estado. Como Juárez tenía un país por construir, entonces había que expropiar las propiedades de la iglesia y después sacar a los curas del poder. A principios del siglo XX Calles terminó de hacer el trabajo que quitarle poder a la iglesia. La verdad es que lo hizo relativamente bien. Es cosa de ver como en otros países latinoamericanos, la sombra de la iglesia sigue permeando en las decisiones públicas.

Tercera respuesta posible (la que me gusta): El problema de la iglesia es que el tipo de argumentos que da, no son argumentos públicos. Es decir, actúa como si fuera una institución pública, pero en realidad rinde cuentas privadamente, y no cabe en la deliberación democrática, porque sus argumentos frenan el resto de los argumentos públicos. Es cosa de tener una conversación sobre el tema del aborto que un firme creyente que te dice "porque Dios dice que está mal". No hay nada más que discutir, no hay nada más que decir. La discusión se para ahí. Exactamente igual que si las y los diputados que apoyaron la despenalización, en vez de usar argumentos de interés público usaran argumentos como "porque a mi me gusta que la ley se así". Nunca hay muy que discutir cuando alguien no da argumentos compartidos, sino argumentos privados. La clave de la deliberación democrática y el debate público es poder convertir las preferencias privadas en legítimos argumentos públicos.

Por último. Si a mi me parece una mala idea ser cura, no quiere decir que deba legislar al respecto. Tan sólo me parece una mala idea de manera privada, pero creo que el espacio público no tiene ningún elemento para establecer preferencia alguna sobre la profesión de las personas. Que sean curas quienes quieran ser curas (allá ellos), y que aborte quien quiera abortar.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: General

3 comentarios en “La libertad para ser cura

  1. Las religiones y sus creyentes no comprenden lo que implica escuchar y tolerar opiniones que divergen de las suyas, porque simplemente son instituciones creadas para dictar órdenes y esperar que sean cumplidas, de lo contrario existen castigos «severos»(por ejemplo irte al infierno jajaja)… En otras palabras son instituciones anti-Democráticas… No entienden ni enderán que es eso, y no espero que lo hagan… es de su naturaleza ser así.
    Y como dijo De la Fuente, «Una democracia es laica o no es democracia».

  2. solo hay tres razones posibles para que los curas no intervengan en política?
    ahumada

  3. … Y es que en el fondo,es tal como lo dices. Las posibilidades de enterarnos de las discusiones, razonamientos(si es que eso sucede) y decisiones del Excmo Cardenal Rivera son nulas para la gente común y corriente. Sin embargo y por un extraño patrón de conducta, la feligresía acoge con alborozo todo vituperio proveniente de dicho siniestro personaje. Ya sea esto desde desobediencia civil a las leyes, hasta la declaración de inocencia de los cargos que pesan sobre él, por andar de secuaz de violadores.
    Su comportamiento es perfectamente antidemocrático. La desgracia es que no solo es él y su corporación Catholic Church Inc. quienes continuan dirigiendose en las tinieblas. Veamos la cantidad de partidos, medios de comunicación, instituciones financieras, empresas, escuelas, dependencias gubernamentales. La lista puede continuar infinitamente. Ahí esta la tarea de la socialdemocracia que queremos construir, abrir esas cajas negras es el objetivo.

Comentarios cerrados