La revolución en la vida cotidiana

Parece ser que mi post anterior sobre el desprecio por la vida cotidiana, dejó al guerrillero del éter de regreso en su enloquecedor insomnio. Ahora ya no sabe donde poner la revolución.

Yo tengo una hipótesis. La revolución ya está sucediendo en la vida cotidiana. Muchos recordarán que en los sesenta y setenta (menos, la música disco ya estába haciendo el Hustle) el hit era no ser individualista sino pensar en "la paz y el amor" e ir a cuanta marcha se organizara. En los ochenta, mataron y John Lennon, y ya después a nadie se le ocurrió que valía la pena pensar con uno ni nace, ni se hace, ni se muere sólo. Se puso de moda o ser un darkie perdido en la melancolía buscando una cura arácnida o ser un yuppie obsesionado con meterse cocaína con dolares enrollados. Esto llegó al extremo al principio de los noventa cuando el hit era en pensar que el suicidio valía la pena si era con escopetazo (better to burn out than to fade away), y se modernizó el asunto yendo entachado a raves masivos a perderse dentro de la cabeza propia creyendo que los smart drinks eran lo más cool. Por supuesto que todo este nuevo individualismo estaba acompañado de creer que Reagan y Thatcher eran lo máximo, que Gorbachev era chido porque sin querer queriendo tumbó a la Unión Soviética, y que lo mejor que nos podía pasar era que nos gobernaran los economistas porque los que no eran la habían cagado.

En fin todo eso pasó y al mismo tiempo habían filósofos que decían que la lógica cultural del capitalismo tardío era un horror. Habían otros que ya se empezaban a quejar de que estábamos matando al medio ambiente si no nos dábamos cuenta que el futuro era común. También salieron de manera medio inesperada nuevos cates unos en Yugoslavia y otros en Chiapas  cosas que nos preocuparon porque hasta Bono y Mano Negra dijeron algo al respecto.

En fin todo eso pasó y otra vez se puso de moda lo de la paz y el amor, pero ahora se llama comercio justo, producción orgánica, e intervención humanitaria, según Coldplay.

Y todo esto va acompañado de la revolución en la vida cotidiana que es esto de andarnos plasmando en el ciberespacio para que los demás nos vean. Seguro hay quien sostiene que su blog sólo es para sí mismo, lo cual es  una mentira. Si fuera para sí mismo entonces sería un cuadernito con una candadito guardado en una cajita abajo de la cama. No, no, no. Los blogs nos quitan la idea de la cabeza de que uno nace, se hace y muere solo, pues ningún blog nace, se hace y muere solo.  Entonces se están haciendo muchos blogs todo el tiempo y cada vez los leen más personas. Así cada vez nos queda más claro que hay más gente que vive la vida parecida a la nuestra y aunque estemos solos frente a nuestras computadoras en realidad estamos menos sólos. Ahora nos distribuimos propaganda otra vez como la de paz y amor para recordarnos que no somos individuos sino personas que integran una y muchas comunidades.  Ahí está la revolución en  muchas nuevas e  inimaginadas comunidades flexibles y moldeables.

p.d. cada palabra subrayada es un video.

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Publicado en: General

2 comentarios en “La revolución en la vida cotidiana

  1. Aplausos mi estimado Andrés, creo que es de lo mejor que has escrito en este blog (quien sabe en aquel cuadernito secreto, que seguro es de peluche morado con brillantina y guardas en un cajón).
    Me estaba acordando hoy de aquel pelo asqueroso que dijiste que tenías. No estás pa’ saberlo pero yo si pa’ contarlo (al cabo este es un espacio secreto jaja) que tengo un pelo werito werito que me sale justo debajo de la clavícula. ¿Será la edad? ya ves que soy muy mayor… Ni modo, acabaremos dentro de no mucho como el Tío Cosa.
    Saludos invernales.

  2. tenes razon
    disolverte en una masa que piensa lo mismo que vos
    que piensa igual hasta en tus tesoros ideologicos…
    hasta en la ecuacion cuantica que se le ocurre a un fisico
    o a un sujeto cagando en el baño
    esta en un blog…
    agregame al msn loco ,chau

Comentarios cerrados