Uno de los componentes clave de la propuesta de Reforma Hacendaria del gobierno de Peña Nieto es lo que llama una «Pensión Universal» para personas que tengan 65 años de edad o más (durante el primer año el presupuesto sólo está asignado para personas de más de 65 años, es decir a partir de 66).
En la iniciativa de ley de «Pensión Universal» se aclara que se necesitarán cumplir ciertos requisitos para tener acceso a la pensión:
- cumplir 65 años de edad a partir del año 2014 (todas las personas que hoy tienen 65 años o más no tendrán acceso a la «Pensión Universal» )
- no ser pensionado por algún otro sistema de pensiones como IMSS, ISSSTE o equivalentes
- residir en territorio nacional (en caso de extranjeros tener 25 años de residencia en México)
- estar inscrito en el registro nacional de población
- tener un ingreso mensual igual o inferior a 15 salarios mínimos (971.4 pesos)
**Ojo este quinto punto está en disputa (y digo esto porque lo dice el Presidente de la CONSAR que algo tendría que saber). La propuesta dice «Tengan un ingreso mensual o inferior a quince salarios mínimos». No está claro qué quiera decir que sean 15 salarios mínimos mensuales, que no es lo mismo que 15 salarios mínimos. La ley federal del trabajo dice: «el salario mínimo es la cantidad menor que debe recibir en efectivo el trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo». Una cosa es recibir un salario mínimo mensual (la suma de los salarios por jornada en un mes) y otra es recibir un salario mínimo en un mes. Si fuera el caso de 15 salarios mínimos mensuales, entonces sería una gran paradoja que un persona que recibe su pensión del IMSS de 5 mil pesos no tenga acceso a esta pensión no-universal, pero alguien con un ingreso de 29 mil pesos sin pensión del IMSS, sí tenga acceso a esta pensión no-universal.**
Es un tanto sorprendente que bajo estos criterios llamen algo «Pensión Universal». En la discusión de políticas públicas normalmente esta NO es una pensión universal, sino por el contrario una pensión mínima sujeta a condiciones de ingreso. Es más, los programas universales se definen en contraste a los programas donde se hacen «pruebas de ingreso/riqueza» (means-test se le dice en inglés) como se haría en este programa en caso de aprobarse la ley.
Un ejemplo cercano de un programa no universal es Oportunidades. Éste es el paradigmático programa dirigido a personas en condiciones de pobreza pues con una fórmula se calcula el nivel de riqueza/ingreso de las personas a partir de indicadores indirectos (piso de cemento, refrigerador, etc) para saber sin son «merecedoras» de la ayuda que les da el gobierno o no. Es decir es un programa focalizado hacia las personas más pobres que usa un mecanismo específico para definir quién está y quién no está dentro del grupo beneficiario.
En contraste los programas universales no requieren «pruebas de riqueza/ingreso» sino que cubren a una población entera a partir de un derecho adquirido. Otro ejemplo cercano: la Pensión Alimentaria para Adultos Mayores del DF es un programa universal por excelencia. Sólo tiene como requisito la condición de ciudadanía (residencia de tres años) en el Distrito Federal y haber cumplido 68 años de edad. Fuera de eso no importa si el beneficiario es rico o pobre o si tiene otra pensión. La pensión universal del DF no es para reducir la pobreza sino un derecho adquirido a partir de los 68 de edad (sin importar cuándo los hayas cumplido). Otro ejemplo obvio: la educación pública.
Uno puede estar de acuerdo o no en si un programa social debe ser universal o focalizado. Sin embargo la distinción analítica y política entre un tipo y otro de programa es clave para tener claro qué es lo que está proponiendo el gobierno. Los funcionarios públicos que hicieron esta propuesta sin duda conocen estas distinciones, por tanto quedan pocas dudas de que lo que están tratando de hacer es engañar al público.
Una vez dicho esto, vale la pena recordar las virtudes que tienen los programas sociales universales:
- no necesitan de un gran aparato de administración para saber quién sí es merecedor y quién no (bajos costos de administración).
- es más difícil construir una clientela a partir de la amenaza de excluir al beneficiario del programa (si te portas mal digo que ganas más de x)
- no genera un estigma por ser alguien que recibe «ayuda para pobres»
- pilón para los que se preocupan de más: si quieres que te cueste menos dinero, a partir de personas con X nivel de ingreso lo incluyes en el ingreso sujeto a ISR.
La ley que propone Peña Nieto es particularmente estigmatizante hacia personas pobres. No sólo porque explícitamente se define como un programa para personas de abajo de cierto nivel de ingreso, sino que requiere que con puño y letra declares que tienes un ingreso de menos de 15 salarios mínimos, y anuncia sanciones para quien mienta. (¿ganar un peso más es mentir? ¿cuál es la diferencia entre $972, $973 y $974?).
En un texto donde discute los pros y contras de la focalización de la política social Amartya Sen dice:
Un sistema de subsidio que requiere que las gente sea identificada como pobre, y que sea visto como un beneficio especial para quienes no puede salir adelante por sí mismos, tenderá a tener algunos efecto en su respeto propio así como el respeto que otros les dan.
El estigma no sólo tiene un efecto psicológico sobre quien decide recibir la ayuda, sino que tiene un efecto de exclusión al dejar fuera del programa a quienes se verían beneficiados por recibir la pensión pero no quieren ser vistos como alguien que no puede salir adelante por sí mismo.
Si se aprueba la «Ley de Pensión Universal» tal como se propuso será interesante ver de qué tamaño resulta la población (ni cerca de universal) beneficiada.
Al final imagino que serán pocos:
Gente que cumpla 65 años a partir del año que entra + que tengan su registro nacional de población + que sepan del programa y hagan su solicitud + que les aprueben la solicitud + que estén dispuestos a firmar, so pena de multa, que su ingreso es menos a 15 salarios mínimos + que no tengan otra pensión = cobertura efectiva
La pensión universal del DF en algún momento tuvo una cobertura de más de 90% de las personas mayores de 70 años (antes de que lo bajaran a 68 años). Sospecho que la diferencia entre la cobertura efectiva y el número total de personas de 65 años y más, nos terminarán por mostrar el tamaño del engaño que hay cuando un gobierno anuncia una pensión universal pero en realidad propone una pensión mínima.
ESTOY DE ACUERDO CON EL TEXTO, EN MI OPINIÓN ESTOS PROGRAMAS SIGUEN CON UNA LÍNEA BUROCRÁTICA QUE DIFICULTA EL ACCESO A ELLOS, EL PONERLES REQUISITOS OBSTACULIZA SU BUENA INTENCIÓN Y APLICACIÓN, ÉSTE SIGUE SIENDO UN GRAN DEFECTO DEL GOBIERNO, NO SABEN SIMPLIFICAR LOS TRÁMITES, ELLOS MISMOS SE PONEN EL PIE Y AL FINAL EL QUE TERMINA PAGANDO ES CASI SIEMPRE EL CIUDADANO, QUE LÁSTIMA QUE ESTOS PROGRAMAS SIGAN SIENDO ELABORADOS POR BURÓCRATAS DE ESCRITORIO SIN IDEA Y NOCIÓN DE LA REALIDAD,ALEJADOS COMPLETAMENTE DE UNA PRÁCTICA EN CAMPO QUE SOLO SE ADQUIERE CUANDO SE DEJA LA COMODIDAD DEL SILLÓN Y DE LA OFICINA.
Se contrapone al Programa Pension de Adultos Mayores aprobada por SEDESOL. Remitirse a las reglas de operacion 2013
Otro problema: con esta distinción se genera un incentivo para que las personas se mantengan en la informalidad (con todos los problemas que eso genera en términos de los derechos laborales) para que no pueda probarse que reciben más ingresos.
Me parece que el autor tiene un punto válido en que la propuesta presidencial no es universal. Pero tambien creo que la discusión es semántica y bo debe opacar el fondo del asunto.
El tema de fondo es que 60% de la población no tiene acceso al IMSS o al ISSSTE. Eso se traduce a que 2/3 partes de los adultos mayores en Mexico no tienen protección pensionaria, es decir, protección contra la pobreza en la vejez. Eso es injusto e inexcusable para un país que quiera ser justo y moderno.
Para mi, la propuesta actual de pensión base no contributiva, o universal o cuasi-universal, llamenle como quieran, tiene la enorme virtud de democratizar los recursos públicos. Todos ponen para beneficio de la mayoria.
Un beneficio de pensión universal o quasi-universal es cien veces mejor que la acrual distribución del presupuesto, capturado por cientos de rentistas corporativos que solo viven del presupuesto sin aportarle nada a la sociedad.
Bienvenida la iniciativa del Presidente, la cual subsana en buena medida una omisión de proteccion se pobreza enla vejez de 70 años de nuestra seguridad social.
Tiene razón Lajous… la pensión propuesta por el Gobierno no es universal, está condicionada… pero quizás haya que ofrecerle a nuestro autor una hipótesis alternativa a las puras ganas de engañar del díscolo Presidente Peña, una hipótesis que explique su limitación o el porqué la fórmula se queda corta: porqué los impuestos que se proponen en el mismo paquete tampoco alcanzarán para una expansión que sea, en efecto, universal.
No hay aquí una «gran compresión» rooseveltiana.
Sacando cuentas, podría ser universal con un poco más del doble de lo que se propone recaudar (un 3.5 por ciento del PIB) y creciendo en el tiempo.
El problema real, material, está pues, del lado del soporte, de los impuestos que esta sociedad está dispuesta a pagar para edificar ese piso básico en su cohesión.
Ahora bien, si miramos las reacciones de los empresarios, de los medios, comentaristas, de casi todo el coro de «los satisfechos» (Galbraith dixit), es difícil que en una sola movida, alcancemos el nivel que exige la universalidad.
Reprobemos pues, al gobierno por llamar universal a lo que no lo es. Pero después de la reprimenda, el verdadero debate es proponer e insistir sobre las fuentes fiscales -más impuestos, si- que hagan del Estado mexicano una estructura con capacidad de dotar de derechos económicos a todos.
A esa discusión, también, debe acudir Lajous.
Andrés tengo una propuesta de pensión universal, dame unos minutos y la platicamos.
yo lo que no alcanzo a entender es como la mayoría de los países están buscando endurecer sus programas de pensiones incrementando los años laborales de las personas o indexando la pensión a la base que cotiza en estos programas, y en México se busca dar lo que no se tiene o lo que en un futuro será incosteable, todo en base a objetivos electoreros, todos estos programas son susceptibles de corrupción, de enajenación, dé improductividad, ya que permite a las personas recibir recursos que no buscan en el sistema laboral.