La metafísica elitista de la opinión pública y el capital social

El artículo de José Antonio Aguliar Rivera en Nexos, "Voto nulo: Protesta metafísica" vale mucho la pena. Es interesante por dos razones. 1) No cae en el simplismo de pretender dilucidar si el voto nulo benefició o castigó a un partido en particular, y 2) hace un esfuerzo por darle solidez a la crítica del anulismo, más allá del regaño (de profesor de civismo de primaria) en el que cayeron los principales críticos del voto nulo.

El grueso de su crítica, recae en dos adjetivos, con los que pretende deslegitimar el movimiento anulista. Dice, "su lógica es metafísica y elitista", y remata "Este es un elitismo que está fuera de la realidad" (lo cual duele para quienes nos decimos, anulacionistas, pragmáticos y algo post-coloniales). Hay más críticas, pero creo que pueden ser atendidas como derivadas de estos dos adjetivos.

El problema del argumento que usa en el artículo es que justamente sólo puedo ser escrito desde la metafísica y el elitismo. Según JAAR el elitismo del voto nulo está fuera de la realidad, aunque no hay duda que el elitismo de su argumento es muy real. Dice,

…ya bastante complicado es para el ciudadano de a pie comprender la
rendición de cuentas democrática en su forma ideal (voto para que se
quede o para que se vaya el político en cuestión), como para aprehender
el barroco razonamiento detrás del anulismo.

Esta afirmación es digna de las élites mexicanas, políticas y académicas, para las cuales la mayoría de los ciudadanos no entienden. Así, se entiende que al autor le parecería una buena idea que el movimiento anulista usara la lógica de una vocera de 7 años (como la del PRD) para que argumentara en acorde con este electorado que nuestras élites considera menor de edad. Las implicaciones de esta argumentación no son menores ¿cuándo sí entenderán los ciudadanos? ¿nunca o cuando "sean educados"? ¿sí la mayoría no entiende "argumentos barrocos", entonces mejor que sólo nos gobiernen y voten los sabios que sí los entienden?

El segundo problema es el de la metafísica. Justamente ese elitismo que prefiere no mezclarse con el activismo político, es el que usa la retórica de la construcción de ciudadanía y del capital social como ideal a defender pero no como resultado de la acción pública. Dice,

Uno no puede dejar de pensar que la energía empleada en este movimiento
podría tener un mejor uso. Si de lo que se trata es de encontrar formas
que le den a la ciudadanía peso y voz, posiblemente una mejor causa sea
el asociacionismo: construir organizaciones civiles que de manera
concreta y específica impacten el desempeño de las instituciones.

¿Cómo cree JAAR que se construye ese asociacionismo? Proclamando "Ciudadanos organícense… y los ciudadanos se organizaron", o como resultado de acción y la intervención política misma. Si hay algo metafísico es creer que el caṕital social surge por sí solo, como parte de un objetivo llamado "formación de capital social". En cambio el movimiento anulacionista, es concreto. No pretende representar a "la opinión pública", ni defender un ideal en sí mismo. Por el contrario pretende hacer dos cosas, 1) usar los derechos civiles como herramientas de acción e información, y 2) que el uso colectivo de esas herramientas resulte en la construcción de más herramientas civiles. Es decir, sólo quienes participan desde la lejanía en la discusión pública no ven que, algo como el movimiento anulista, hace que personas que no se conocían antes se conozcan. Que esos que solían creer que estaban solos reconozcan y entren en contacto con personas con las que comparten intereses y preocupaciones.

Otro de los problemas que ve el autor es que las propuestas del anulismo, no son propuestas con aceptación "popular" como sí lo es la pena de muerte. ¿Y? ¿A caso en la democracia sólo se pueden usar argumentos que inician con aceptación popular? Usar la opinión pública (de encuestas) como el único estándar democrático es encumbrar la metafísica de la "opinión pública". Si queremos que alguien participe en la democracia entonces tenemos que asumir, que en la democracia cualquier posición minoritaria tiene la oportunidad de convertirse en mayoritaria, y al revés. Asumir que lo que piensan los electores es estático, sólo puede llevarnos a conclusiones autoritarias, o por lo menos a una posición que nos invita a no intentar nada.

En este mismo sentido, el fondo de la crítica de JAAR al movimiento anulista es conservadora. En el mejor de los casos, puede ser parte de ese conservadurismo que sólo las posiciones más radicales defienden. No le parece que muchas personas confluyan en el anulacionismo, y prefiere que nos dediquemos al ideal metafísico que él predica (junto con muchos otros). Mientras no nos dedidquemos a eso, estaremos desperdiciando nuestro tiempo -dice-. Si no es la revolución total, entonces no es nada. No se equivoca, el anulismo es para reformistas (pero no para conservadores).

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: General