La democracia social posible: una izquierda tacuba

Este artículo fue publicado hace un par de meses en la Revista Replicante.

La democracia social posible: una izquierda "tacuba"

Andrés Lajous

La formulación política de la socialdemocracia en México, como una imitación local de una receta internacional, es lo que ha hecho que los intentos partidistas de DS, MP y AS vivan en una tensión entre una utopía detallada para las elites, la condición existente de la práctica política cotidiana, y la presión de un cambio cultural empujado por un cambio generacional. Las dificultades o fracasos de la corriente política expresada en estos tres intentos partidistas ha estado justamente en la incapacidad de sus integrantes y dirigentes para resolver estas tensiones. En muchas ocasiones cuestionamos poco el significado intelectual y político de la socialdemocracia en México, en otras resistimos de manera ingenua, con afán democrático, a presiones de prácticas políticas poco democráticas -a veces las imitamos- y en algunos casos de manera exitosa, aunque inconclusa, aceptamos una parte del cambio cultural más amplio. Por lo tanto,  tenemos que reconocer que tal vez parte del problema está en el bagaje histórico con el que carga el significado más común de la socialdemocracia en México, que se ha vuelto un deseo estático y no un futuro en construcción.

Hasta aquí, con la utopía sin detalles pero con límites, con la desnaturalización de la sociedad, y con el énfasis en la creatividad, podremos tomar el impulso para desprendernos de pulsiones conservadores que suelen refugiarse en el cinismo de sueños frustrados. Sin embargo, para cualquier configuración política un programa de corto plazo es lo que genera la movilización que la construye. Este programa tiene que ser creado desde la sociedad, pero que al mismo tiempo la recrea manteniendo los criterios de libertad, igualdad, y democracia implícitos en la utopía rortyana. Para esto, un programa tacuba.

En 1994 salió el álbum Re de Café Tacuba en el cual se expresan una serie de posturas ideológicas que reflejan un cambio generacional y en consecuencia un cambio cultural. Un programa tacuba es feminista (con la burla al machismo en Ingrata), ambientalista (con el sentido reclamo conservacionista de un ex-ingeniero en Trópico de Cáncer), post-colonial (en El Fin de La Infancia donde “…ahora quiero ser dueño de mis pasos de baile…500 años frustrados creo que ya fue gran medida…”), y defensor de los derechos de la comunidad de LGBTT (El Baile y el Salón, “…de hombre a hombre voleuz-vous coucher avec moi?”). No todo el programa tacuba está contenido en Re, y sigue en Yo Soy al ser igualitario (en la crítica de El Ave, que logra dilucidar a “dos razas viviendo en paz la más pequeña oprimiéndonos a los demás”), entender la creatividad cultural como un trabajo colectivo (“…el ejido en medio de mis oídos…” en Flores del Color de la mentira), y más recientemente en SINO al invitar a la tolerancia (De acuerdo “…estemos de acuerdo en no estar de acuerdo…”)y exigir una democracia con calificativos (“…nada de ciudadanos de segunda…en un mundo de primera…” en la sarcástica Gracias). En conjunto más que una socialdemocracia, el resultado podría ser el de una democracia social, es decir una democracia que se filtre en todos los ámbitos de vida cotidiana, donde los patrones han muerto, y desde El Balcón se vean las tierras que de todos son.

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Publicado en: General

Un comentario en “La democracia social posible: una izquierda tacuba

  1. Compadre…. cada día me cae mejor usted jajaja le gusta el mezcal, la izquierda inteligente y ahora ¡hasta Café Tacvba!
    Además te pareces a mí, ¿no seremos hermanos perdidos o algo así?
    Un saludo y es una buena idea separarse de lo que ahora es un partido como cualquier otro. Me gustaría acercarme al movimiento, si es que pretenden tomar en cuenta a Guadalajara.
    Un saludo

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