Hoy Gustavo Gordillo, escribe un excelente artículo en La Jornada sobre las tan malas costumbres de la política nacional, y las tan malas decisiones de la dirección de Alternativa.
Ser fiel a Fidel o a los electores. En el Partido Alternativa el
conflicto se deriva de dos visiones distintas de la política. Una, que
ejemplifica su concepción con la alianza Toda Fidelidad con el PRI,
Panal; Partido Verde en Veracruz por las diputaciones locales. El
argumento es que "como el partido está muy débil en Veracruz" se hace
alianza con el PRI a cambio de un millón de pesos por mes "para
construir el partido". La otra visión, de Patricia Mercado y muchos
activistas y simpatizantes más -entre los cuales yo me sumo-, considera
que ese tipo de alianzas traicionan a los votantes de Alternativa que
en más de un millón sufragaron el 2 de julio de 2006 por una opción
diferente.
La frase de Hannah Arendt. En un famoso ensayo sobre
el juicio de Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt se refiere a los
alemanes que a pesar de conocer o intuir la existencia de campos de
concentración donde se estaban exterminando a judíos prefirieron hacer
caso omiso y seguir viviendo en una supuesta normalidad sus vidas.
Dice: La triste verdad es que la mayor maldad es hecha por personas que
siempre dudaron entre ser buenas o malas. A eso le llamó la banalidad
del mal. Hay algo menos dramático, pero tan pernicioso para una
sociedad. Acostumbrarse a la corrupción de las palabras y de los actos
encubiertos bajo el concepto de pragmatismo. A eso le llamo la
banalidad de la chicanería política.
