Aquí un artículo de José Adolfo Ibinarriaga publicado en El Financiero:
La alternativa está en los ciudadanos
…
La
opinión pública y la publicada coinciden en señalar de forma
reiterada que los mexicanos estamos a disgusto con nuestra clase
gobernante: hemos visto, como una y otra vez anteponen los intereses
electorales y de partido –en el mejor de los casos—y en otras,
los oscuros intereses de los grupos de presión y de interés por
medio de prácticas poco transparentes y, sobre todo, por la falta
de regulación de la industria del cabildeo que, en la mayoría de
los casos, se reducen al simple tráfico de influencias.
Me
cuento entre la mayoría que creemos en
nuestro derecho a una rendición de cuentas puntual, no sólo del
ejercicio de la hacienda pública sino de las acciones u omisiones de
nuestros legisladores y autoridades; sin embargo, esto no es así y
nuestra clase política, mediocre, cortoplacista y dedicada a perder…
el tiempo, es sólo el reflejo de algo más grave: la ausencia de una
sociedad civil que tenga la organización y la fuerza suficiente para
exigir de nuestros políticos y de los órganos de representación
del Estado otra conducta, otros resultados. Cada vez estoy más
convencido, que en el camino hacia la solución de muchos de los
principales males que aquejan a la sociedad mexicana, está una
pavimentación que pasa por la participación ciudadana.
…
En
días recientes, la excandidata Patricia Mercado y un grupo de
miltantes de Alternativa, presentaron su renuncia a ese partido. En
su comunicación señalaban que le dejaban la Socialdemocracia a los
políticos de siempre y que se llevaban la Alternativa para construir
un movimiento ciudadano; atrás de esta decisión, quedaban una serie
de irregularidades y prácticas que asemejaban al “nuevo” PSD con
los partidos políticos tradicionales y que rompían el contrato con
la ciudadanía en torno a una propuesta que podríamos englobar bajo
la etiqueta de la “nueva política” y que en 2006 habían
significado más de un millón de votos por Mercado. En la misma
semana, la dirigencia de ese partido hablaba de la incorporación de
Rosario Robles y Demetrio Sodi a sus filas: otra vez, el mensaje que
mandan los partidos políticos a los ciudadanos es que no importa la
plataforma y las creencias, sólo el cálculo y rentabilidades
electorales; que no importa reciclar viejos y gastados nombres para
ponerles un rostro “nuevo”.
Pareciera
que no tenemos otra opción: la alternativa
sí está en los ciudadanos.
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