Hace
unos años el Atlético Celaya descubrió que lo que ya no teñía éxito en
España podía triunfar en México, y fichó a Butragueño y Michel.
Inspirado en esta mezcla de colonialismo y terapia ocupacional para
jubilados, el PAN invitó a su sede a José María Aznar. Lo que ya
fracasó en España se presenta como estupendo para México.Hay que aceptar que en política y en fútbol tenemos ligas muy
inferiores a las españolas, pero ¿no podrían los panistas buscar a un
político con mayor crédito? Adolfo Suárez condujo la transición
española con terso estilo y sentó las bases para el trato político
moderno. De manera inobjetable, obtuvo el Premio Príncipe de Asturias a
la Concordia. Sería deseable que el primer partido encargado de
conducir nuestra transición adoptara ese modelo.
Hay gente que cree que las medicinas sabrosas no hacen efecto. Sólo
este criterio explica que el PAN someta a sus seguidores al trago
amargo de que los apoye Aznar. Pocos presidentes han terminado su
gestión rodeados de mayor descrédito. Estamos ante un caso excepcional
de derroche de capital político. Aznar precipitó la derrota del PP en
una elecciones que tenía ganadas. Conviene recordar el episodio para
calibrar lo que el estadista de las camisas rosas ofrece a los
conservadores mexicanos.
Viví en España en los últimos años del gobierno de Aznar y pude seguir
de cerca su derrumbe en la percepción de los votantes. En su primer
turno en el poder, Aznar gobernó con mayoría relativa, se vio obligado
a establecer pactos y creó las bases para gobernar un segundo periodo,
esta vez con mayoría absoluta. Su gran error en el trato político
consistió en ceder a la pulsión antidemocrática con que inició su
trayectoria. El joven que se opuso a la Constitución que hoy rige
España, tenía suficiente apoyo para desentenderse de la obligación de
crear consensos.
Hay que decir que Aznar recibió un país harto de los escándalos de
corrupción del PSOE. Su gestión devolvió credibilidad a instituciones
donde lo público se había confundido con lo privado. Otro eje de su
éxito fue la política económica. España creció entre la generalizada
recesión europea.
El PP celebraba el buen estado de las finanzas cuando la Comunidad
Europea se amplió, admitiendo mercados muy parecidos a los de España.
Varias transnacionales anunciaron que cerrarían sus plantas en la
península para irse a Polonia. En este horizonte, Aznar buscó un nuevo
apoyo económico a largo plazo y recibió el guiño de Estados Unidos.
Hasta aquí, su acercamiento a Bush se presenta como un razonable
intento de preservar mercados ante la nueva competencia de Europa del
Este. Aznar podía haber transmitido este mensaje a los ciudadanos
siempre deseosos de que no suba el precio de un pincho de calamar. Pero
no lo hizo. Convertido en un caudillo diseñado por Valle-Inclán, juzgó
que las explicaciones debilitan. Pocos presidentes han usado de manera
más mezquina la mayoría absoluta. Aznar entendió los votos como un
cheque en blanco. Interrogado sobre su política exterior, decía que
actuaba de acuerdo con lo que creía conveniente: no estaba en el
gobierno para hacerse el simpático. En efecto, no fue simpático.
Tampoco fue un buen político. El notable respaldo con que llegó a su
segundo periodo y la solidez económica le dieron ánimos para embarcarse
en un delirio imperial. Contra el 80 por ciento de la opinión pública,
apoyó la segunda guerra del Golfo. Al mismo tiempo, tensó la cuerda del
españolismo en un país multicultural. Su imagen de la plaza pública se
parecía cada vez más a una plaza de toros en la que, de manera
inverosímil, insistía en actuar como el toro. La terquedad y el trapío
marcaron su estilo. Volvía la España eterna, enamorada de sus esencias.
El hombre que pretendía luchar contra el integrismo islamista mostraba
un progresivo patrioterismo españolista.
Vista desde la perspectiva del toro, la fiesta brava está dominada por
el pensamiento único. Embestir el paño rojo rige el devenir de la
contienda. En su segunda salida al ruedo, Aznar se concentró en su paño
rojo: ETA. Tampoco en este caso se puede simplificar. La banda
terrorista vasca ha sido la peor lacra de la democracia española.
Desactivarla es un objetivo deseable para el bien de toda España. Aznar
disminuyó la capacidad asesina de ETA, pero también capitalizó el tema
para desentenderse de las discrepancias. Pocas cosas ayudan tanto a un
político como tener un enemigo despreciado por las mayorías. El
indefendible terror de ETA se convirtió en la amenaza que justificaba
el endurecimiento de Aznar y su desprecio a dar explicaciones. Alguien
que lidia no se detiene a convencer.
Los atentados de Atocha mostraron la peor faceta del hombre fuerte del
PP. La tendencia autoritaria incoada desde los tiempos en que
desconfiaba de la democracia constitucional, afloró en la vigilia de la
masacre. Aznar podía jugar la carta del desconcierto y decir: "no
sabemos qué pasó, vamos a investigar". También podía enfrentar el toro
por los cuernos, afirmar que el terrorismo islámico no doblegaba a
España: los muertos de Atocha certificaban la necesidad de luchar en
una guerra sin fronteras. Pero Aznar ¡era el toro! En consecuencia,
habló con los periódicos para pedirles que responsabilizaran al
terrorismo vasco. Así lo hizo El País en su edición especial, la tarde
misma de los hechos. La Vanguardia prefirió esperar al día siguiente y
ya no dio esa versión. Mientras esto ocurría, quienes vivíamos en
España nos encontramos en una situación típica del franquismo: la única
forma de saber lo que pasaba ahí era consultar la prensa de otros
países. Por suerte, la supresión de la información posible en tiempos
del Caudillo no opera en tiempos de Internet. Durante horas habitamos
una doble realidad, donde el gobierno acusaba a ETA y el resto del
mundo encontraba pistas de Al Qaeda. ¿Qué palabra describe las últimas
decisiones de Aznar? Una que conocemos bien los mexicanos: "Impunidad".
José María Aznar ha dado su apoyo al PAN. Esperemos que los
conservadores mexicanos hayan sido sus anfitriones por desinformación,
como en el momento en que a Fox se le olvidó la Guerra Civil y saludó a
Aznar como "presidente de la república de España".
Un favor.. hay manera de recibir el artiulo completo? es que aqui se lee cortado y me interesa leerlo y distribuirlo
Gracias
Andres Manuel Lopez Obrador tiene armas atomicas y está enriqueciendo uranio.
Que lo investigue el Congreso y le envie los Marines.
Envia este mensaje por Internet, sacale copias, diselo a tus conocidos.
Comité de Actividades Pro Fascistas del PRIAN.