Esta semana la revista Dissent ha publicado sendos artículos sobre los recientes cambios en la producción y mercados de energía en Estados Unidos. Uno es «Peak Oil and the New Carbon Boom» de Timothy Mitchell (adelanto de su libro Carbon Democracy que está por salir) en el que vincula la crisis en los mercados financieros con la producción de hidrocarburos, pero sobre todo enfatiza cómo el entusiasmo por la nueva independencia energética de EU es un tanto exagerado. Por ejemplo, si el entusiasmo está basado en el famoso shale, es exactamente porque la escasez de fuentes convencionales de hidrocarburos es tal, que ha hecho que las fuentes no convencionales sean rentables pese a su alto costo:
The sudden abundance of oil in the United States in fact reflects a global scarcity. The shale boom has been used to dismiss the evidence of peak oil; in fact, the boom is its latest symptom. The era of easily accessible, cheaply produced, and ever increasing supplies of conventional oil that shaped the politics of the twentieth century is passing away.
El otro artículo «Unnatural Gas: How Government Made Fracking Profitable (and Left Renewables Behind)» de J. Mijin Cha, muestra cómo la cara, reciente y riesgosa tecnología del fracking (que sirve para sacar el shale) no es producto de la industria privada, sino de investigación financiada por el gobierno. Este argumento lo usa para contrastar el poco dinero que ha gastado el gobierno en el subsidio de fuentes renovables de energía frente a lo que se gastó en subsidiar la investigación de energía nuclear e hidrocarburos:
Recent analysis found that over the first fifteen years an industry receives a subsidy, nuclear energy received an average of $3.3 billion, oil and gas averaged $1.8 billion,Fto and renewables averaged less than $0.4 billion. Renewables received less than one-quarter of the support of oil and gas and less than one-eighth of the support that nuclear received during the early years of development, when strong investment can make a big difference.
¿Será que si hubieran subsidiado en la misma magnitud el desarrollo de fuentes renovables de energía, hoy la discusión no sería sobre hidrocarburos?
No estaría mal que en la discusión que está empezando en México sobre la reforma energética se tomen en cuenta estas consideraciones. Ninguna reforma puede estar basada en las fantasías sobre la capacidad de privados para hacer las cosas mejor, ni en la fantasía de que estamos sentados sobre un nuevo boom petrolero.