Ese liberalismo tan machista (con links)

A muchos hombres (nos) resulta muy cómodo hacer una defensa liberal del trabajo sexual. Son dos ideas las que suelen respaldar esta comodidad que evita el dilema ético y pretende limpiar culpas. La primera implica describir el trabajo sexual como una transacción voluntaria entre dos adultos. La segunda es pensar en la legalización sólo para reducir las consecuencias negativas de los mercados negros.

La primera idea no es fácil de refutar. ¿Quién puede decir si alguien que es trabajadora sexual lo es por libre elección o por coerción? ¿Cómo saber qué es coerción y qué no? ¿El chantaje emocional de alguna pareja, la amenaza de violencia de un padrote, el estigma social en contra de quienes han sido trabajadoras sexuales, la carencia de oportunidades económicas son formas de coerción? Un liberal dirá que no podemos juzgar las decisiones de las personas, que nadie puede saber lo que “realmente” es mejor para ellas excepto cada persona por sí misma (sobre todo si paga mejor que otros trabajos). Diría que asumir que hay personas que no toman las mejores decisiones para sí mismas es una forma de paternalismo que abre la puerta a intervenciones autoritarias por parte de la sociedad y el Estado sobre el individuo.

Sin embargo, con esos mismos argumentos liberales no podemos explicar por qué buena parte de las mujeres que se dedican al trabajo sexual provienen de situaciones de pobreza, migración, o vulnerabilidad más general. Tal vez la mejor muestra de la necesidad de matizar la idea de que el trabajo sexual es una “libre elección”, es el hecho de que en cada trato hay una negociación desigual entre hombres (clientes) y mujeres (proveedoras). Por ejemplo, según una investigación sobre trabajo sexual en Michoacán y Morelos publicada en el Journal of Political Economy en 2005, 66% de las veces que no se usó condón fue por sugerencia del cliente, y las trabajadoras sexuales asumieron el riesgo de adquirir una enfermedad de transmisión sexual a cambio de un incremento de 23% al precio habitual. La necesidad suele empujar más que la voluntad.

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Acá otro estudio sobre la economía del trabajo sexual en Chicago, por el autor de Freakonomics.

Aquí un podcast con una entrevista a la filósofa Catherine MacKinnon sobre los "crímenes de género" incluyendo la prostitución. 

Un estudio hecho por ONUSIDA y el INSP en los noventa "Prostitución y SIDA en la Ciudad de México"

Un texto interesantísimo sobre cómo ha cambiado el trato legal al trabajo sexual desde el siglo XIX hasta finales del siglo XX "El régimen jurídico de la prostitución en México

Un post en el Blog de la Redacción de Nexos "¿La prostitución es escalvitud o libertad?"

 

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Publicado en: Cosas nada buenas

Un comentario en “Ese liberalismo tan machista (con links)

  1. Penalizar y regular, son básicamente lo mismo, si no acatas la regulación, ¿hay castigo? creo que no son liberales los machistas, estos machistas, se creyeron liberales.
    Lo de legalizar las drogas, seria mover de manos el negocio, aun así, seguiría existiendo un mercado negro (como en todo lo regulado), la idea es despenalizar, el consumo y el mercado de estas.

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