Recientemente se ha documentado el incremento en las deportaciones de mexicanos de Estados Unidos y sus consecuencias. Ayer en el blog de D4 subieron una serie de gráficas con datos sobre deportaciones de EU a México. En Nexos hace un par de años se publicó un artículo sobre empresas que venden servicios de «call center» para clientes en Estados Unidos que contratan a mexicanos deportados, que crecieron en EU, precisamente porque hablan inglés como estadounidenses. En el programa de radio This American Life presentaron un muy buen reportaje de los jóvenes americanos con pasaportes mexicanos que ahora viven en México, pero que su hogar siempre fue EU. Son historias tristes de personas que de golpe les rompen todos los vínculos emocionales con lo que entienden como su comunidad. Mexicanos legalmente, pero estadounidenses cultural y emocionalmente.
El incremento en las deportaciones, parece ser parte del intento de Obama por convencer a la mayoría republicana en el congreso de que es «duro» contra la inmigración ilegal para que así aprueben una reforma que abra el camino a la legalización de ciertos migrantes. Sin embargo, una de las cosas más interesantes sobre el fenómeno migratorio reciente, es que justamente las políticas de endurecimiento contra la migración son las que han hecho que el número total de migrantes indocumentados en Estados Unidos crezca. Es decir, a los políticos antimigrantes les ha salido como tiro por la culata el conjunto de medidas antimigratorias que han aprobado en las últimas décadas. En un artículo de Douglas Massey está planteado así:
La probabilidad de iniciar una migración indocumentada a Estados Unidos ha sido virtualmente constante en alrededor de 2% al años desde 1980 [esto es cierto hasta hace un par de años]. Lo que ha cambiado dramáticamente es la probabilidad de migración para regresar…Empezando en 1986, al incrementarse el costo de cruzar la frontera, la probabilidad de regresar a Mexico cayó consistentemente de alrededor de 45% a principios de los ochenta a 25% después del año 2000. En otras palabras, mientras que el endurecimiento de la frontera no tuvo efecto en la inmigración sí redujo la tasa de migración de regreso casi a la mitad.
Esto quiere decir que de una forma perversa las medidas antimigrantes encierran a los mexicanos en Estados Unidos, en vez de frenar la migración. Antes, las personas iban y venían porque podían trabajar un rato en EU, regresar a México, y después volver ir a trabajar. Tras el endurecimiento de la frontera, una vez que cruzas, regresar es cada vez más complicado, entonces las personas buscan formas de quedarse de manera permanente (por ejemplo llevar a sus familias). Estas dos gráficas muestran este efecto. En la primera se muestra la probabilidad de migrar de regreso a México, y en el segunda el total de mexicanos viviendo en Estados Unidos.

