El invierno de nuestro descontento. Juan Villoro.

El día de hoy sale en el Enfoque un artículo absolutamente espectacular de Juan Villoro. 


El invierno de nuestro descontento
Juan Villoro


¿En qué momento se desdibujó el país?

Se descubre una orgía dantesca de agentes de la PFP que supuestamente iban a arrestar a un narcotraficante (lo dejaron escapar pero se quedaron con su dinero, sus prostitutas, su jacuzzi y su cocaína). La Operación Limpieza da resultados tan significativos como preocupantes; la complicidad de mandos policiacos en la comisión de delitos genera la sensación de que, si se sigue depurando, el último de los investigadores tendrá que arrestarse a sí mismo.

El retorno del muerto viviente
 
La impunidad que el PRI ejerció como una hermética forma de la seguridad no ha sido sustituida por una eficaz transparencia. El pasado es visto por muchos como la etapa donde los antihéroes tenían razón: imponían una ley arbitraria, pero una ley al fin y al cabo.

En estas mismas páginas, Heriberto Yépez analizó los triunfos electorales de Jorge Hank Rohn en Tijuana y Arnold Schwarzenegger en California. Con sagacidad, comentó que los votantes no ignoraban el atrabiliario poderío del dueño del hipódromo de Agua Caliente ni la falta de proyecto y el exceso de músculo del protagonista de Terminator. Esos candidatos no era apoyados por desinformación, sino porque en una sociedad aviesa representaban una solución bestial. Los votantes no eligieron lobos disfrazados de corderos. Querían lobos cabrones.


El desastre en materia de seguridad ha aumentado la popularidad del PRI. 2009 será un año de bonanza para un partido experto en gobernar en lo "oscurito". La lección es clara: en el país de Pedro Páramo, el PRI debía morir para perpetuarse. Sin el desgaste de ejercer la Presidencia, el cadáver goza de estupenda salud en todos los municipios. Paradojas de ultratumba: el partido que más hizo por impedir la democracia es el que más se beneficia de ella. La impericia del PAN y las cuchilladas intestinas del PRD hacen que el antiguo partido oficial crezca donde siempre se ha sentido cómodo: en la sombra.

Ante la imposibilidad de blindarnos en la realidad, buscamos consuelo ultraterreno. El 12 de diciembre la multitud acudió a la Basílica a celebrar a la Virgen de Guadalupe. Durante décadas, el milagro fue visto como un remedio para lo ya sucedido; los peregrinos pedían que sanara un pariente o regresara la mujer despechada. Ahora hemos pasado a otra fase de la fe: los milagros preventivos. A falta de otra protección, solicitamos un antisuceso: "virgencita, que no nos pase nada".


La cultura tiene el doble desafío de describir el horror y trascenderlo. Ante la captación de una realidad adversa, el atrevimiento decisivo consiste en imaginar lo que se le opone. Fue la tarea de Tolstoi en Guerra y paz. En medio de la batalla de Borodino, alguien sueña, se enamora, lava la ropa, silba una canción. La vida privada prosigue, incontenible, entre los desastres de la historia. ¿Realmente hubo ahí momentos de piedad, pasión, sensualidad y risa? ¿Alguien amó en la metralla? ¿Quién dice que la historia tuvo ese modo de ser cierta? Lo dice Tolstoi.

Ante el horror y la barbarie, el arte asume un compromiso imprescindible: refleja lo ocurrido, pero sobre todo preserva el sentido de la dicha. Contra toda evidencia, inventa la felicidad.

La vida quiso que fuéramos desgraciados, pero no nos dio la gana.


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Publicado en: General

2 comentarios en “El invierno de nuestro descontento. Juan Villoro.

  1. Son momentos de lucidez, como los que tiene Villoro en este artículo, que me dan esperanza ante la realidad tan devastadora y ruinosa que estamos viviendo.

  2. juanito:
    soy un admirador tuyo y de lo que escribes, mi mas sentido pesame… yo se lo que se siente por que soy tiburon.
    fuerza amigo y no dejes de escribir del fut bol.

Comentarios cerrados