Ya decía yo, que la socialdemocracia en nuestro país acumula más derrotas que aciertos. Creo que la evidencia más clara de esto está en el oportunismo ideológico que se puede vislumbrar en el uso recurrente del término. Aquí pongo la evidencia a la mano…ahora resulta que la izquierda que México necesita es el PRI!!!!
Se transforma el PRI en “socialdemócrata” por acuerdo de su comisión de
deliberación
Elizabeth Velasco C.
Entre aplausos, la Comisión Nacional de Deliberación del PRI acordó
transformar el partido en socialdemócrata, con lo cual se proyecta su
construcción con miras al resto del siglo XXI, en lo que sería “la
cuarta etapa de vida del tricolor”, dejando atrás las caracterizaciones que lo distinguieron como “nacionalista y revolucionario”, declararon otras fuentes.
Así advertí en mi ponencia del otro día…
De las tres oportunidades de renovación del discurso de izquierdas que mencioné antes, la
más popular, pero al mismo tiempo la menos exitosa ha sido la socialdemocracia. Su popularidad
se refleja en el interés, de un sinnúmero de políticos e intelectuales de denominarse a sí mismos
socialdemócratas sin realmente asumir las consecuencias de dicha determinación. Para dar una
muestra, entre quienes hoy se dicen socialdemócratas hay personajes tan disímbolos como:
Dante Delgado de Convergencia, Jesús Ortega del PRD, Beatriz Paredes del PRI, Alberto Begné
de Alternativa Socialdemócrata, Miguel Ángel Jiménez de Nueva Alianza, Carlos Fuentes, José
Fernández Santillán, y Héctor Aguilar Camín. Sin embargo, más que compartir con claridad lo
que significaría en términos prácticos un proyecto socialdemócrata mexicano, comparten dos
elementos discursivos. 1) la crítica a la vieja izquierda comunista (o populista) a veces hasta
bordear con el liberalismo a secas, y 2) la ilusión de los gobiernos socialdemócratas en países del
primer mundo en los años ochent a y noventa.
Más allá de esos dos acuerdos básicos, la
socialdemocracia como cuerpo de ideas, no ha logrado mucho en nuestro país. Ninguna de las
personas que mencioné han promovido con éxito propuestas de universalización y redistribución
de la riqueza. No hay casos específicos de legislación o políticas públicas en los cuales sea la
socialdemocracia la que pueda anotarse el gol, a excepción de la legislación promovida por
Democracia Social, México Posible, y Alternativa que en realidad fue exitosa en la medida en
que se nutrió del discurso feminista y ambientalista. No hay duda que la socialdemocracia como
discurso de izquierda ha hecho su intento, pero sus consecuencias, sobre todo, se han limitado a
explotar el narcisismo de las pequeñas diferencias entre viejos políticos que en realidad son
indistinguibles unos de otros.