El control es una ilusión

Cada vez hacemos más cosas que imaginamos podemos controlar. Todo se ha vuelto más personalizado, escogemos pedazo por pedazo la manera material de expresar nuestras personalidades. Sombra aquí, sombra allá, nanana, nanana…click aquí, click allá. Sin embargo más de uno ha notado que todo ese control individual puede ser una ilusión por lo menos por dos razones 1) las opciones están definidas por alguien más o peor aún por nadie y por todos. 2) las que queremos escoger está definido por alguien más o peor aún por nadie y por todos. Control Como antónimo del "espejismo de la justicia social" de Hayek se podría hablar del "espejismo de la voluntad".

En fin, leyendo un artículo sobre la vida secreta de los elevadores (se puede leer aquí) me enteré que la mayoría de los elevadores que tienen un botón de cerrar puertas, tan sólo lo tienen para crear la ilusión de control. Es decir, cada vez que vemos a un oficinista deseperado porque se cierre la puerta apretando ese botoncito, en realidad no está haciendo nada más que saciar su ansiedad.

Pero lo mejor de ese artículo sobre los elevadores es la historia de un tipo, que estuvo encerrado 41 horas sólo en un elevador (aquí se puede ver un resúmen del video, vale la pena verlo aunque sea para imaginar la ansiedad, enojo, y desolación). Con su vida bajo "control" se sube al elevador un viernes en la noche, sale de ahí el domingo, su vida pierde el rumbo y hasta la fecha no la ha reconstruido.

¿qué pasará cuando abras la siguiente puerta?

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Publicado en: General

Un comentario en “El control es una ilusión

  1. Muy matrixiano tu post Andrés…
    Pero lo que me intrigó más fue:
    «…las opciones están definidas por alguien más o peor aún por nadie y por todos…»
    O peor aún??? Más bien, o mejor aún! Esa es la premisa del software libre, del internet mismo, de la misma creación de ciudades: la complejidad no requiere controles soviéticos, sucede por emergencia de todos y nadie. Es la emergencia, como autoorganización, como cooperación, la gran premisa que debe explorar la izquierda, como explora Peter Singer en el último número de Letras Libres. Las jerarquías existen, pero los griegos mismos decían que los dioses no controlaban el destino. Hillary Clinton se creía inevitable: tenía 20% de ventaja en octubre de 2007 contra Obama, el apoyo de un esposo ex presidente, millones de dólares en su bolsa, presencia en medios, pero no supo leer los signos de los tiempos… Se vendió como la candidata de la experiencia en un tiempo de cambio vertiginoso. Obama solo hizo lo que siempre hizo: cambiar de juego, y se subió a otro juego que apenas levantaba cresta, y ganó.
    El futuro sigue abierto, lo único que me preocupa es cuando la ciencia llegue a dar herramientas para controlar nuestra capacidad de dudar, y ahí sí será otra historia…

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