Me es inevitable por lo menos tener unas cuantas reflexiones sobre el discurso pronunciado ayer por Felipe Calderón en el Auditorio Nacional.
Sobre el mal uso y abuso retórico
Desde la precampaña de Felipe Calderón habían usos y abusos retóricos que se podrían sumar a la historia de la petética influencia de editorial VIPS en el panismo del siglo XXI. Es decir, parece que Calderón desde hace un rato ha heredado la peor parte de la retórica foxista, el lenguaje de autosuperación personal (algo le debe a la obra magna "Dios mío por favor hazme viuda" de Josefina Vázquez Mota).
Por ejemplo:
Creo en un México ganador, fuerte y seguro de sí mismo: orgulloso de su riqueza, de su cultura, de su identidad, de la energía de su gente.
¿Ganador en que y frente a quién? ¿Si México es ganador, quién es perdedor?
Aunque por suerte nos ahorraron estupideces como:
Valor y pasión por México, o Mano firme y pasión por México.
Que los mejores analistas (José Ahumada) han calificado como "la condensación del nacionalismo y el autoritarismo en una sola frase".
Sobre el buen uso retórico
Dos cosas positivas sobresalen de este discurso. La primera es que dentro del discurso gira instrucciones a su gabinete (es decir, aquí no hay gabinete montessori, muy al estilo Franklin Roosevelt) y la segunda es que incorpora el lenguaje de los políticamente correcto o como se le conoce más comunmente de los diversos (i.e. Democracia Social, México Posible, Alternativa). No sólo en el discurso incluyente, sino en la convocatoria a la imaginación, la idea de que "otro futuro es posible" y la aspiración a la sociedad del conocimiento.
Un México que es capaz de superar las dificultades y lograr para todos un futuro diferente y mejor.
Ese México es posible construirlo y por eso estamos hoy aquí…
Veo en cada niño, en cada persona con discapacidad, en cada madre soltera, en cada adulto en plenitud, en cada indígena, la razón para estar y seguir aquí; la razón para luchar sin descanso y sin tregua para darle a México y los mexicanos el nivel de vida que merecen.
Quiero convocar a todos sin distingos a que imaginemos a nuestro México libre, puesto de pie, superando sus problemas.
Quieron que imaginemos y luchemos por un México que frente al mundo es capaz de competir y de ganar.
Que imaginemos que es posible una verdadera sociedad del conocimiento donde todos tengan acceso a la educación de calidad.
Sólo espero que el discurso político sea tan importante para mí como para otros. Para mí si el discurso no está dotado de acciones que actuán en consecuencia, entonces no es nada. Es basura.