Dedicada a darles voz

Patricia Mercado Castro ha sido fundadora y dirigente de varias
organizaciones dedicadas a la defensa de la mujer, como Equidad de
Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, A. C, Grupo de Información en
Reproducción Elegida (GIRE), Mujeres Trabajadoras Unidas , Mujeres en
Acción Sindical y Diversa. Es integrante del Foro de Mujeres y
Políticas de Población de 1994 a la fecha.

Trayectoria
Realizó estudios de Economía en la UNAM. En el año 2000 participó
activamente en el Partido Democracia Social. En el 2002 fundó y dirigió
el Partido México Posible. En agosto fundó el Partido Alternativa
Socialdemócrata y Campesina, de la que fue candidata presidencial en el
2006. Actualmente es presidenta de la Fundación Voz Alternativa y
delegada especial del CEN del PASC para BC.

En entrevista, Patricia Mercado dice a Crónica: “Este 8 de marzo muchas
mujeres tendrán muy poco qué celebrar, como las niñas de 12, 13 o 14
años de las comunidades indígenas que son entregadas o vendidas para
fines de matrimonio, o las adolescentes que fueron sacadas de la
secundaria, o quienes son víctimas de violencia de género.
—¿La mujer en general tiene algo qué festejar este 8 de marzo?
—Creo que sí hay cosas qué festejar, finalmente, hoy las mujeres están
logrando muchos objetivos de los que se proponen cuando van a las
universidades. Están cada vez entrando más al mundo de las empresas,
estamos viendo empresarias que están creciendo mucho y se están
convirtiendo en una fuerza de trabajo cada vez más calificada y querida
por los empresarios, sobre todo en la manufactura.
Hay legislaciones que se han aprobado en los últimos años a favor de
sus derechos; sin embargo, lo que se ha avanzado en legislación se ha
traducido muy poco en política pública.
—¿Hay resistencias?
—Lo que no podemos celebrar es que la vida pública nos esté recibiendo
con los brazos abiertos. Nos está recibiendo con mucha reticencia, con
muchos problemas. A todas las mujeres les cuesta el triple de trabajo
lograr lo que hacen los varones y esa es la parte que no podemos
festejar. No tenemos condiciones para llegar a la vida pública como
hemos llegado con igualdad de oportunidades.
—¿Esto es atribuible a las políticas públicas del gobierno federal o de los tres niveles?
—De los tres niveles, y a la clase política dirigente que está en todos
los niveles de gobierno. La clase dirigente va mucho más atrás de lo
que las mujeres han avanzado en su vida. No les termina de caer el
veinte de lo que significa el que la mujer ocupe espacios de relevancia
porque aún tienen encima los paradigmas muy hechos del siglo pasado.
Los dirigentes de los partidos no se hacen cargo de esta nueva
realidad de la mujer y las mujeres todavía no han decidido cobrárselos muy caro.
Todavía no hay una decisión masiva de las mujeres de castigar a esta
clase política por no regresarles lo que corresponde a la magnitud de
lo que ellas están haciendo.
—¿Cómo andamos en el acceso de la mujer al poder público?
—Es una historia de mucho regateo. Es una historia en donde seguimos
teniendo no más del 20 por ciento en el Legislativo, mucho menos en el
Ejecutivo. Tenemos sólo una gobernadora en este momento.
Hace 15 años se empezó a meter en la mesa de la reforma electoral el
tema de las cuotas; primero fue una recomendación que no cumplieron,
después ya vino en el cuerpo de la ley y se cumplió la cuota de 30 por
ciento de género mandando a las mujeres a las suplencias.
Después se volvió a reglamentar y se les dijo: ahora es obligatorio,
tienes que meterlas de propietarias y las mandaron a los distritos en
donde ya sabían de antemano que tenían perdidos en el 2000.
Y en la última elección se dio otro fenómeno de que algunas mujeres
estaban en la lista y llegaron al Senado, a la Asamblea o a la Cámara y
renunciaron. Y sus suplentes eran varones.
—¿Aquí no hay también una responsabilidad de las propias mujeres?
— Sí, por supuesto que hay responsabilidad de esas mujeres que lo hicieron.
—¿Ahí están avalando ellas esa actitud migósina y machista?
—Exactamente, las mujeres también somos parte de esta cultura. El
machismo no se da sólo en el cuerpo varón, se da también en las
mujeres. Es una cultura. No es privativo del sexo.
Las mujeres estamos metidas en esta cultura que le da prioridad a los
hombres en la vida pública. Hay muchas mujeres que ya no lo hacen pero
hay otras que todavía lo hacen. Y son costos que pagamos todas. Esas
mujeres son culpables y nos hacen tambalear a todas.

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Publicado en: General