De constituirse, o mejor, autoinstituirse democráticamente

Zocalo1948a
Hace dos días Marcelo Ebrard volvió a insistir (por cierto su discurso fue malísimo) en la creación de una constitución para el Distrito Federal a través de una "Carta de la Ciudad de México". La idea no es mala. En la Zona Metropolitana del DF vive cerca de la cuarta parte de la población del país. No está definidas explícitamente ciertas atribuciones de los órganos administrativos y políticos de la ciudad. No he encontrado la propuesta de Carta que "está en elaboración" aunque es de suponerse que sea similar a la Reforma Política que presentó la Asamblea Legislativa al Senado el sexenio pasado. La reforma no pasó porque la bloquearon el PRI y el PVEM aunque ya habían acordado todos los partidos aprobarla.

A grandes razsgos se proponía en aquella reforma darle más autonomía al DF frente al gobierno federal, por ejemplo: restringiendo la atribución de nombramiento de el Secretario de Seguridad Pública y del Procurador que tiene el Presidente de la República para que fuera por acuerdo con el Jefe de Gobierno, permitiendo que el tope de deuda del DF lo decidiera la Asamblea del DF y no el Congreso Federal, y la formación de un Consejo Delegacional para que haya más coordinación territorial entre el GDF y las delegaciones.

La verdad la propuesta no me gusta. Tiene dos tipos de limitaciones, una de proceso y otra de resultado.

La de proceso es la forma de constitución del DF, es decir, propiamente cómo se constituye como nueva comunidad política el DF (o la Ciudad de México, o el Valle de Anahuac, o como le quieran poner). Hacer una constitución es una oportunidad histórica como pocas, es la renovación explícita de una pacto fundacional en donde más o menos podemos acordar las reglas y participar en acordarlas. Si lo que quieren quienes proponen la Constitución del DF es autonomía, entonces hay que tomarla en serio. La autonomía es la capacidad de una comunidad política para definir las reglas que se da para existir. Es decir, los integrantes de dicha comunidad crean, discuten, y eligen las reglas bajo las cuales vivirán. El DF tiene hoy reglas creadas de manera heteronómica. Son reglas creadas no por los integrantes de esta comunidad, sino por los representantes de muchas comunidades del país. Para esto hay dos soluciones posibles con diferente grado de ejercicio de la autonomía:

1) que la Asamblea del DF se erija en constituyente.
2) que se convoque a un constituyente con reglas diferentes a las del sistema de partidos federal que ha sido impuesto al DF.

La segunda opción es la que me gusta más. Creo que aplicar el borrón y cuenta nueva, sería un ejercicio democrático como pocos, en el cual la reglas se irían creando y recreando tanto en el uso como en el establecimiento de nuevos acuerdos. Autonomía en serio, para autoinstitución democrática en serio.

Una vez que se asume el proceso anterior como deseable, del resultado hay menos que decir. Si en serio es un proceso autnómico entonces el resultado sería definido por el proceso y no previamente. No obstante ser propondrían distintas visiones sobre como queremos que funcione políticamente nuestra ciudad. Ahí, no me gusta tampoco la propuesta existente. La autonomía frente al poder federal sólo tiene sentido, si también se le da mayor autonomía a los gobiernos delegacionales, y esta autonomía me parece más deseable hoy, si es más democrática. Las delegaciones tendrían que parecer más municipios y menos extensiones administrativas del GDF. En el camino también podríamos pensar en el tamaño de las delegaciones (o municipios) y establecer criterios para formación de municipios. Así tendríamos nuevas y más pequeñas comunidades políticas también con cierta grado de autonomía en cual l@s ciudadan@s podrían influir directamente en la forma en que se sujetan al gobierno que ell@s mism@s forman.

p.d. si tienen tiempo vale la pena ir a ver el Salón del Cabildo del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

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Publicado en: Política