Coaliciones y régimen político

Hoy fui al Senado a participar en las audiencias sobre la reforma política a las que convocaron senadores del PAN y del PRD. En la mesa anterior a la que participé estuvo Diego Valadés quién desde hace unos años hizo la extraña propuesta de legislar los gobiernos de coalición, y que en algún momento Manlio Fabio Bletrones y su pedazo del PRI usaron como estandarte. La propuesta es extraña porque incluso Valadés dijo que la ley sería potestativa, es decir uno gobierno que forma una coalición por algún motivo no muy claro elegiría someterse a una ley que le pone restricciones. En un sistema presidencial hacer las ratificaciones y mociones de censura del gabinete, y del plan de gobierno o cuenta con mayoría o no cuenta con mayoría. Si no cuenta con mayoría no pasa mucho (se nombran encargados de despacho y ya), y si sí cuenta con mayoría tampoco. Por lo tanto, la propuesta es extraña.

En la mesa en la que estuve estuvieron también Ricardo Becerra, Ignacio Marván, Franciso Valdés Ugalde, y Eduardo Huchim. Becerra, en contraste con la propuesta de Valadés insistió en que en vez de ponerle parches al sistema presidencial mejor lo hagamos parlamentario. Su énfasis, igual que el de Valadés es que es importante gobernar con coalición. Este deseo, puede ser buena o mala idea, sin embargo lo que sabemos hoy es que no es muy distinta la capacidad para formar coaliciones en sistemas presidenciales que en sistemas parlamentarios:

La tasa de formación de coaliciones es más baja en democracias presidenciales  40% de todos los años-país versus 43% para democracias parlamentarias y 70% para sistemas mixtos.

Sin embargo, este primer cálculo incluye los años en los que un gobierno que ya tiene mayoría construye una coalición mayoritaria que no necesita. Por lo visto esto sucede particularmente en los sistemas mixtos (34%).

La coaliciones necesarias, es decir las que se hacen para evitar un gobierno de minoría son las realmente importantes.

Las situaciones de minoría:

…son relativamente comunes ocurriendo 67% del tiempo en sistemas mixtos, 51% en sistemas presidenciales, y 49% en democracias parlamentarias. Bajo estas circunstancias la formación de gobiernos de coalición es la norma incluso en sistemas presidenciales: dada una situación de minoría, las coaliciones emergen 87% del tiempo en sistemas mixtos, 77% del tiempo en sistemas parlamentarios y 62% en democracias presidenciales.

Las citas anteriores son del libro Presidentialism, Parliamentarism, and Democracy de José Antonio Cheibub, el cual he usado como referencia antes. En ese mismo libro viene uno de los datos que me parecen claves para pensar en la situación que nos encontramos ahora en el sistema político mexicano, y en la que sería deseable:

Un incremento en la proporción de escaños que tiene el partido más grande (i.e. una reducción en la fragmentación legislativa), está asociado a una reducción en la probabilidad de que emerja un gobierno de coalición; un incremento en el número efectivo de partidos políticos (i.e., un incremento en la fragmentación legislativa) está asociado a un incremento en la probabilidad de que una coalición de gobierno emerja.

[…]

…democracias presidenciales con más de cinco partidos efectivos…tienen un rango de vida esperada más largo que aquellos con el número efectivo de partidos es menos de cinco: 71 contra 29 años.

Entonces lo que dije en el senado (que ya lo medio he dicho antes), a grandes rasgos fue: si queremos que hayan gobiernos de coalición (y queremos reducir la probabilidad de mayorías unipartidistas), fragmentemos el congreso. Pasemos de un multipartidismo moderado a uno profundo. Así la dispersión real del poder hará las coaliciones la única forma de gobernar. Eso lo podemos hacer con reelección legislativa, y modificando el sistema de registro nacional de partidos. En el camino, al tener reelección y más partidos políticos locales, regionales, y nacionales, mejoramos la representación de los representados, descentralizamos un poco el poder (y si uno se quiere poner ambicioso, podemos poner un sistema de representación proporcional pura y rematamos la fragmentación con segunda vuelta).

 


Para mi sorpresa Marván dijo algo así como que en México tenemos y tendremos más o menos tres grandes partidos, y que eso no lo determinan las reglas electorales.