De Hillary y su esposo
En la New York Times Magazine del fin de semana que viene, saldrá un artículo (se puede ver aquí) sobre el
significado del clintonismo para la precampaña demócrata (y supongo que la campaña presidencial). El artículo plantea bien como la campaña de Hillary, dentro del partido demócrata se ha convertido de cierta manera en un referéndum al clintonismo.
¿Pero qué es el clintonismo? Según los críticos más críticos de la izquierda, no sólo es el oportunismo estratégico de Bill Clinton para ser presidente dos periodos, sino es la claudicación de la izquierda que permitió que Bush 2 llegara al poder. Aunque el autor del artículo comparte, de manera ambivalente parte de las críticas, da un paso hacia atrás y argumenta que lo que hay que reconocer es que el discurso demócrata fue modernizado por Clinton, y que desde ahí ese discurso se ha convertido en una parte central del discurso político hegemónico tanto en la derecha como en la izquierda. No obstante la derecha considera a los clintons unos marxistas peligrosos (Mitt Romney dice "I’m down with Smith, and Hillary is down with Marx").
De Clinton y Fischer
El oportunismo, o claudicación, o modernización del discurso de la izquierda en el Atlántico Norte, según la izquierda, se puede entender en un análisis más amplio en un libro que me leí hace unas semanas Power and the Idealists de Paul Berman. ¡Wow! de los mejores ensayos que he leído. En particular el que le dio origen al libro que se llama "The passion of Joschka Fischer".
El argumento es muy sencillo: en el año 2000 tanto la izquierda como la derecha madreaban al Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Joschka Fischer proveniente del Partido Verde. La derecha porque salieron fotos de él en el sesentayocho golpeando a un policía, y después declaraciones de un par de guerrilleron urbanos que vivieron unos días, junto con él y su cuate líder del mayo fráncés del 68, Daniel Cohn-Bendit en los setenta. La izquierda lo madreaba al mismo tiempo por haber traicionado al movimiento pacifista que dio origen al Partido Verde, al apoyar la intervención de la OTAN en la guerra en Kosovo. En fin, nadie quería al pobre de Joscka Fischer, excepto, Paul Berman que hace una crónica del penasmiento de una generación que fue de la protesta urbana anti-sistémica cuasiviolenta a la fresés de la tercera vía socialdemócrata de los noventa. Según Berman, Fischer es consecuente. En los sesentas se oponía a una visión del totalitarismo, y ahora en los 90 con la idea de intervención humanitaria se oponía a otra versión del totalitarismo. Berman trepa en el mismo paquete de historia del pensamiento a los Clinton que fueron activistas contra la guerra de Vietnam, y en la campaña de McGovern, y después se volvieron en parte creadores del consenso de la tercera vía.
El recuerdo de la Ultra
Como mencioné en un post anterior, vi recientemente el documental The Weather 
Underground (aquí está completo) sobre el grupo guerrillero gringo en los setenta The Weathermen. El orígen del grupo es la facción radicalizada del movimiento estudiantil contra la guerra de Vietnam. El documental es impresionante, porque no es una crítica que se podría hacer fácilmente desde la moderación de hoy en día, sino porque la crítica surge de las palabras mismas de los protagonistas. La mayoría dan la impresión, de sentir que no lograron nada durante 15 años de vivir en el clandestinaje. Lo "raro", del Weathermen Underground o sorprendente es que eran básicamente jóvenes medio fresas, de clase media alta, que se tomaron la guerrilla en serio. Al final del documental quien fuera la principal vocera del grupo, Bernardine Dohrn (la de la foto, la verdad es que si una guerrillera por lo menos tan guapa me invita a la guerrilla, tal vez acepte), concluye en una posición que no hizo el tránsito ideológico del que habla Berman. Le preguntan ¿lo volverías a hacer? a lo que contesta: sí, considerando las condiciones, sí. No es casualidad que este documental haya salido apenas hace un año. Una visión crítica a la izquierda ultra, pero no demasiado crítica. Para Berman esta izquierda es simplemente loca, para esta izquierda la posición de Berman es simplemente la claudicación total.
Zizek contra todos
…y después llega otra vez Zizek, y madrea a toda la izquierda. Publicó hace unos días un 
texto en el London Review of Books, Resistance is Surrender (click aquí, Resistir es Rendirse) donde se lleva entre las patas a las izquierda altermundista, a los zapatistas, a la tercera vía, y a todos los demás que uno pueda imaginar excepto a Chávez. ¿A Chávez? Si, a Chávez. Lo que más me preocupa del artículo no es que defiena a Chávez, sino que los golpes que le da al resto de la izquierda son precisos y certeros. Llega al grado de referirse al Sub como el "sub-comediante" y lo acusa de ser el cómplice dócil del capitalismo. El punto es que si una vez que uno despedaza a toda la izquierda, y después recurre a al defensa de Chávez, entonces quiere decir que no hay nada que defender. Zizek se solapa estratégicamente en Chávez porque es un ejemplo concreto, y el apestado de la época, pero evita analizarlo. Si lo analizara, el chavismo tampoco aguantaría la crítica. Para la izquierda el chavismo tan sólo puede ser el chiste sarcástico sobre un crisis dentro de la izquierda.
¿La vía a dónde?
Por lo tanto me suelto con la pregunta que he cargado en estos días ¿sí la tercera vía, ya no es tercera vía, si la vía Ultra tampoco es vía, ni la resistencia es vía, y el chavismo es un mal chiste, entonces cual es la vía? O tal vez sería mejor la pregunta ¿la vía a dónde?
Creo que tu blog cada vez me gusta más, deberías pensar seriamente en un libro que una el tema de este psot y del anterior, que se conjugan. Creo que el futuro de la izquierda es defender el valor de la vida cotidiana, en lugar de las utopías que al querer crear el cielo en la tierra, solo crean el infierno (no puedo dejar de pensar en Castro cuando dice que ya piensa en dejarle el paso a sangre joven…) Y quizá también recordar que la política es conversación, como bien lo recordaba Oakeshott, por lo que solo podemos depender de lo temporal, y no confiarnos de la tradición a priori. Como extraño esos conservadores de antes, y no las vaciladas de ahora.. pero piensa tu libro, piénsalo…
PD. Giddens escribió ya en 1994 Beyonf Left and Right: The future of radical politics. Creo que te podría servir para escribir más bien algo como Beyond Politics: the future of Democracy… aquí puede entrar tu idea sobre la ética brutal, que bien puede ser la ética de lo cotidiano… Saludos
Excelente post!
Hoy si me quito el sombrero Don Andres. Gran post. Amerita otro lunch.
Me sorprende cómo a pesar de tener tanto que hacer allá (probablemente ahora ya estas de vacaciones, pero antes) tienes tiempo de escribi estas entradas mi estimado. Por más que quiero creoq ue yo sólo logro alguna con cierta lucidez una vez por mes jaja. Te mando un abrazo navideño.
Felicidades!
cual sera la via?
me queda claro que no es a la derecha
(ni aunque la vuelta sea continua)
Saludos!
Hola!
No me queda muy claro tu artículo. Me parece que tu relación entre las vías se limitan a las transformaciones de la izquierda (asumo que Clinton es la «izquierda» en Estados Unidos) . Mejor dicho, limitas el concepto de vía sólo para la izquierda, la derecha tampoco es una vía? Por qué no mejor llamar al título de tu artículo: La vía para la izquierda a dónde?
Saudos