Algunas izquierdas

Hoy me dio tiempo de leer varios editoriales, les recomiendo los siguientes:

1) Roberto Blancarte en Milenio Sociedades en Convivencia; lo que está en juego.

La ley fue aprobada por el PRD y otros
partidos de izquierda, pese a la reticencia de algunos que
confundieron, nuevamente, sus creencias personales, con su papel y
función como representantes del pueblo. La iniciativa, sin embargo,
vino del partido que desde siempre abanderó e impulsó esta causa, el de
Alternativa Socialdemócrata y Campesina, el cual ha tenido claro la
necesidad de un Estado laico y la defensa de los derechos sexuales y
reproductivos. La negativa en bloque del Partido Acción Nacional hace
ver también de manera muy clara por qué, a pesar de todo lo que sucede
en nuestro país, sigue habiendo una diferencia entre la izquierda y la
derecha.

http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=454890

2) Marcos Rascón en La Jornada La hora de las minorías

Creo que no está jalando el servidor de La Jornada (www.jornada.unam.mx) lo leí en impreso.

3) Héctor Aguilar Camín  en  Milenio La Gasa

Es la gasa que envuelve a la opinión
pública, mejor dicho: la gasa en que se ha convertido la opinión
pública, tejida a dos manos, en dosis iguales, por su capacidad de
creerlo todo y de no creer nada.

http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=454899

4) Luis Hernández Navarro en La Jornada Las guerrillas mexicanas

Igual no tengo el link porque no jala el servidor de la servidor de La Jornada.

 

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Publicado en: General

2 comentarios en “Algunas izquierdas

  1. La Habana, 7 de diciembre de 2006
    Trece Mensajes a la Nación Cubana
    Estos son trece mensajes a toda la nación cubana, la que habita dentro y fuera de la Isla; con todas sus diferencias, su diversidad de pareceres y sus múltiples inquietudes.
    I. El 2 de diciembre constituyó la confirmación de que nuestro país vive un cambio de época atrapado en una encrucijada histórica: o Cuba se abre a sí misma, −la mejor vía para abrirse al mundo− o se agota como nación en medio de una revolución fenecida. En su hora más crítica, se sigue confundiendo a la Revolución Cubana con el poder de los que la hicieron; sin embargo, ella está agotada como propuesta política, aunque intenta prolongarse como fenómeno casi religioso de proyección internacional. El Arco Progresista es de la opinión de que, en este intento, la Revolución Cubana debe ser respetada, pero distinguida a su vez de la Nación Cubana en su pluralidad y con sus realidades, conflictos, desafíos y perspectivas.
    II. De cara al futuro, es necesario mirar a Cuba como Nación y no como Revolución. La Revolución Cubana tiene un tiempo y ritmo litúrgicos, y una visión y alcance demasiado estrechos, que han venido supeditando las necesidades de la sociedad a un calendario agotador e intenso, al tiempo que circular e improductivo. Después de la proclama del 31 de julio, comienza el fin del aparente tiempo religioso en el que hemos vivido durante los últimos 48 años y salen a la superficie todas nuestras urgencias nacionales. Éstas exigen una rápida definición legal en el liderazgo del gobierno de modo de afrontar con más determinación y en un clima más despejado nuestra crisis global. En este sentido, el Arco Progresista reitera su demanda de que se produzca, con urgencia, el traspaso definitivo del poder por las vías constitucionales a las autoridades previstas por la Carta Magna, a cuyo fin la Asamblea Nacional deberá definir este asunto clave para el país en su próximo período de sesiones.
    III. En términos de Nación, Cuba necesita completarse, lo cual se logra si nos integramos con el debido respeto de nuestras diferencias, si asumimos el pasado como herencia común y el presente como co-responsabilidad política, y si nos volcamos al futuro con una nueva energía colectiva que conecte a todos los cubanos solo por su condición nacional. El Arco Progresista considera que la división de la familia cubana ha llegado a un límite, a partir del cual solo cabe el retorno a un sólido e integral concepto de Nación. El proyecto Nuevo País es la contribución que el Arco quiere hacer como intento de pensar y concebir, con todos y para todos, una Cuba del siglo XXI.
    IV. El itinerario de Cuba ha sido el de una escabrosa travesía entre imperios. De España a Estados Unidos, de la ex Unión Soviética a la búsqueda del tutelaje de la China actual, las elites se han entregado al juego estratégico de potencias y olvidado a la Cuba profunda, anulada, escasa de recursos materiales y multirracial. Las hegemonías clasistas, ideológicas o raciales han llevado a Cuba a una deriva por océanos bajo el control de esas potencias, impidiéndonos anclar en nosotros mismos desde nuestra cultura e intereses. El Arco Progresista cree que debemos redimensionar nuestro lugar en el mundo desde auténticos intereses nacionales, desde el derecho a la dignidad plena de la persona humana y equilibrando la política a partir de una adecuada representación de las diversas sensibilidades sociales, culturales, raciales y políticas.
    V. Es evidente que las Fuerzas Armadas serán la institución de liderazgo efectivo en Cuba en la realidad inmediata. Reúnen en sí mismas poder y prestigio. No vinculadas a la represión, su misión perspectiva puede asentarse en una proyección nacional y no ideológica. Cuentan para ello con un importante precedente: a ellas se debe la reintroducción oficial de importantes elementos de mercado en Cuba y de su consiguiente estímulo pragmático. El Arco Progresista asume que las Fuerzas Armadas tienen hacia el futuro una importancia múltiple: garantizar la tranquilidad en las fronteras, legitimar la modernización de la economía, afirmar la constitucionalidad del país y facilitar la reinvención cívica del Estado.
    VI. De la misma manera que las revoluciones independentistas, la Revolución Cubana de 1959 ha producido su propia nueva clase aburguesada. Cuba es hoy un país en el que grupos de poder controlan la economía en sus sectores básicos, produciendo una socialización capitalista de la elite, pero donde se impide y castiga la socialización modernizadora de la economía para el resto de los cubanos. El resultado de todo esto es el de una esquizofrenia económica con base en una poco definida clase media, −muy precaria y asustadiza− la paralización del dinamismo de la economía y los servicios, la creación de grupos hegemónicos tercermundistas que viven de su privilegiada y exclusiva relación con el exterior y la reproducción de la pobreza de las mayorías excluidas. El Arco Progresista estima que es urgente una reforma en la economía y en las formas de propiedad que permita mayores accesos a la creación y disfrute del bienestar y la paulatina reducción de las escandalosas diferencias sociales.
    VII. La sensación de que Cuba no aguanta más atraviesa todo el país. La calma superficial que se vive enmascara poderosas corrientes de inquietud, malestar y hastío. Esto genera un ambiente psicológicamente sobrecargado y tenso que aumenta el sentimiento de abandono, desesperanza e indiferencia de la mayoría excluida. Cuba necesita una política de puertas abiertas hacia dentro y hacia fuera que permita el contacto libre y espontáneo de los ciudadanos entre sí y con el mundo. El Arco Progresista considera llegada la hora de que se eliminen las restricciones− inconstitucionales− a la libre movilidad de los cubanos, tanto externa como interna, a su acceso a hoteles y otros lugares de disfrute ya su contacto con extranjeros que visitan el país.
    VIII. La violencia aumenta entre los cubanos. Afortunadamente aún no se ha desatado una espiral de violencia sin retorno, aunque para ella existen todas las condiciones. Preocupa en particular la violencia que practica irresponsablemente la policía tanto unidades de detención como en las calles, donde por cualquier motivo son brutalmente tratados muchos ciudadanos. Con alarma hemos conocido de casos de asesinatos extrajudiciales practicados por la policía contra jóvenes desarmados. También preocupa la violencia que inducen las autoridades como mecanismo de control e inducción del miedo. Lo más alarmante sin embargo es que la violencia es vista como la solución legítima de los conflictos. El Arco Progresista proseguirá con sus iniciativas antiviolencia y por la tolerancia en Cuba, llamando a todos los cubanos y a las autoridades a que cesen de practicar toda forma de violencia; una tendencia que hoy marca nuestras mentes, actitudes y acciones.
    IX. La ruptura generacional que vive Cuba es dramática. La generación del MP3 y el tatuaje tiene más seguidores auténticos en la juventud que la llamada Revolución Cubana. La generación de los mayores, −longeva, cansada y pobre− ha perdido ya contacto con sus hijos porque carecen ambas de un lenguaje común. Donde más claro se vive esta ruptura es dentro de la elite revolucionaria misma, cuyos propios hijos abandonan el llamado proyecto de la Revolución, buscando una mejor suerte en el mundo capitalista, y lejos de la Utopía copiada por sus padres. Es interesante ver también cómo dentro de la propia elite se toma conciencia de este divorcio y se apuesta por iniciativas que atienden al valor y los derechos de determinadas minorías. Con vistas a un proyecto integrado de Nación es fundamental para el Arco Progresista revertir este proceso de ruptura que, si bien no puede lograrse ya desde una perspectiva revolucionaria, es posible alcanzarlo desde una perspectiva nacional y moderna que incorpore a los cubanos del único modo que puede hacerse: respetando sus derechos y diferencias.
    X. Dentro de una visión nacionalista es interesante un fenómeno que se viene observando en los últimos meses: Cuba comienza a dejar de engañarse a sí misma. La prensa oficialista se hace eco de problemas clave para el país: el envejecimiento de la población, la violencia doméstica, la ineficiencia de la propiedad estatal llamada socialista, la emigración de los jóvenes y su claro abandono de las creencias revolucionarias. Todos estos reconocimientos constituyen una nueva mirada hacia nosotros mismos que el enfoque revolucionario no permite. Para el Arco Progresista es básico que se fortalezca esta tendencia, que refrenda el derecho a la libertad de expresión, para que otras realidades se hagan también visibles y para que se legitime el derecho a la opinión crítica que otras publicaciones independientes estimulan dentro y fuera de Cuba.
    XI. La referencia del diálogo, aunque no su cultura, gana cada vez más terreno en Cuba. El gobierno actual de la Isla acaba de invitar al gobierno de los Estados Unidos a la mesa de negociaciones para arreglar así sus diferencias. El Arco Progresista apoya esta propuesta. Cree que es fundamental para el país y para el hemisferio que ambos gobiernos pongan fin a su particular guerra fría; ello beneficiaría la democratización de Cuba. Sin embargo, el Arco se pregunta: ¿cómo es posible que el gobierno esté dispuesto a conversar con sus enemigos, y no responda positivamente a los numerosos llamados de diálogo provenientes de la oposición? Así como el gobierno norteamericano considera que nada tiene que dialogar con el gobierno cubano hasta que éste no dialogue con sus propios ciudadanos, ¿piensan las autoridades de la Isla que nada tienen que dialogar con la oposición hasta que no conversen con las autoridades norteamericanas? En las circunstancias actuales de Cuba, querer dialogar con los Estados Unidos sin una misma disposición hacia la sociedad cubana significa de hecho reconocerle al gobierno norteamericano el derecho a determinar sobre nuestros asuntos internos; derecho que no poseen por la ley internacional y en términos de soberanía. El Arco Progresista reitera su iniciativa, recogida en la Respuesta Progresista, de diálogo, reconciliación y pacto para una Transición Tranquila, y pide al gobierno en funciones que muestre también su disposición a resolver sus conflictos con la sociedad cubana en la mesa de negociaciones, iniciando cuanto antes un proceso en tal sentido.
    XII. Un clima de diálogo, en cualquier dirección que se produzca, requiere de un clima de paz y confianza internas y de respeto a la diferencia. La presión y represión contra proyectos y alternativas diferentes no contribuyen a ese clima. Seguir concibiendo la libre asociación de opiniones entre cubanos como una conspiración de las ideas para derrocar a un régimen es falso, exagerado y contraproducente. Cuba no debe seguir siendo uno de los escasos países en el mundo, donde tres o más personas deben esconderse de la policía política para el pacífico intercambio de ideas. El Arco Progresista pide a las autoridades ponerse a tono con el pluralismo político dentro del país, levantar el silencio impuesto sobre la voz propia de la mayoría de los ciudadanos, continuar el camino iniciado de liberación de los prisioneros políticos y de conciencia, así como ajustar sus acciones a los límites establecidos por la Constitución. En este ultimo sentido, el Arco respaldará las iniciativas de promoción y protección de la Constitución animadas por la Coalición Diálogo Pro Derechos. Gobernar un país no debe seguir interpretándose como una licencia para el error.
    XIII. La nueva época que se va abriendo en Cuba requiere de un decidido y fuerte liderazgo espiritual. La cuestión de los valores, de la moral, la civilidad y la ética saltan a la palestra pública sin que la mayoría de los cubanos estemos preparados para el desafío que imponen la libertad y la responsabilidad. Muchos ciudadanos echan de menos ese liderazgo espiritual de parte de las instituciones indicadas en una hora decisiva; sobre todo cuando ya no contamos con una orientación de valores que den suelo firme a la Cuba del porvenir. El Arco Progresista exhorta a pensadores, intelectuales ya los líderes espirituales de la nación cubana a no abandonar a sus compatriotas frente a un futuro posible, pero incierto, y tan lleno de oportunidades como de peligros.
    Manuel Cuesta Morúa
    Portavoz

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