Algún vínculo emocional tengo con Tabasco. Más de una vacación la pasé en Villahermosa, Comalcalco y La Venta. En Tabasco ha sido el primero y único lugar donde he probado cacao fresco, y agua de cacao. También me acuerdo que la última vez que fui a Tabasco, comí en un restaurante al borde del río toneladas de cangrejo con Carlos, Brenda y Patricia Hernández.
Acabo de escuchar el "mensaje" de Felipe Calderón. No tolero la retórica chafa de sus escritores de discursos. Sin embargo creo que el mensaje de fondo es claro: el sufrimiento de las personas afectadas por la inundación puede ser disminuido si somos muchas y muchos los que hacemos algo. Aunque sea poquito. Creo que la reacción a este desastre, es una excelente oportunidad para ver las consecuencias de la acción colectiva, conceertada, y efectiva. En serio sueño con que no seamos nosotras y nosotros los que perdamos la oportunidad ver las consecuencias concretas y en el muy corto plazo.
Si todo sale mal ya después nos quejaremos, pero por ahora, intentemos todo para todo salga de la mejor manera posible.
Hola Andrés, cuanto sin saber de ti, tienes razón, solo si todos ayudamos se puede lograr algo trascendente. Tenemos que demostrar que ante el ya tradicionalmente incapaz gobierno, siempre ha existido y existira una sociedad organizada o en vías de, que busque cooperar y exigir de las autoridades un actuar coherente. Ya es tiempo de darnos cuenta que somos afortunados y por lo tanto nos corresponde colaborar y solidarizarnos con quien necesita ayuda. No es cuestión de altruismo o ayuda desinteresada, sino de responsabildiad social por sabernos favorecidos por una sociedad que comunmente es más injusta que justa. Debemos trabajar permanentemente para disminuir las desigualdades, no solo cuando un desastre como el que estan sufriendo Chiapas y Tabasco nos lo recuerde.