El desprecio por la vida cotidiana

Hace unas semana vi un documental sobe los guerrielleros de los setenta en Estados Unidos el "Wheather Underground" (se puede ver completo aquí). Cuando leo o veo sobre este tipo de cosas, sin duda tengo sentimientos encontrados. Por un lado, tengo la tentación de tomar en serio sus argumentos. Es decir los encuentro convincentes ("There is no way to be committed to non-violence in the middle of the most violent society that history has ever created"): el sistema está cerrado, no hay afuera del texto, y tal vez sólo tal vez haya que reventar algo (para ellos eran bombas) a como dé lugar para ver qué pasa.

Me acuerdo, desde pequeño, como mi padre se burlaba, como un reducto de la estupidez, de aquellos que después del 68 se habían vuelto "bomberos". Sin embargo, para mí, siempre conservaron algún halo de rebeldía total y autosacrficio. No que pudieran ser admirables por estúpidos, sino por una especie de estupidez ingenua, aunque estúpida.

El documental me recordó estas tentaciones, sin embargo también me las apaciguó. En un momento, entrevistan a uno de los ex-integrantes del grupo y recuerda toda la época como estar en un estado de certidumbre total. De tener claridad absoluta sobre quién era el enemigo, y cómo todos todos los que no lo combatieran, eran cómplices. Se detiene y dice: "lo que teníamos era un profunda desprecio por la vida cotidiana".

Esta frase me recordó una frase que se usaba justo para describir y criticar a las sociedades totalitarias  (Raoul Vaneigem, para quien incluía el capitalismo liberal) "los que hablan de revolución y de la lucha de clases sin referirse explícitamente a la vida cotidiana…tienen un cadáver en la boca". El Weather Underground, traía un cadáver en la boca.

Es pensando en esto, que entiendo mejor cuando Rorty dice que él puede estar perfectamente de acuerdo con los argumentos de Foucault y de Marcuse, pero que no comparte la sospecha o desprecio por la felicidad y dolor pequeñoburguesa de todos los días.

Todo esto me vino a la mente, porque fui al cine a ver la películo Juno. Altamente recomendable. Me hizo pensar exactamente en eso. En el nada despreciable dolor y felicidad posibles en la vida cotidiana.

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Publicado en: General