Hasta hace unos días me di por completo cuenta que soy integrante de esa generación sobre la cual en los años ochenta, se preguntaban qué sería de nosotros, de los que en el oscuro túnel no vemos luz alguna, sino más túnel.
Tomado de "El túnel del túnel" de José Joaquín Blanco:
Pero no hay un "mañana" que soñar. La inconformidad carece de proyectos: sencillamente denuncia, vitupera, estalla. Pareciera que en lo más oscuro del túnel no empieza a vislumbrarse luz alguna, sino más túnel. Los proyectos optimistas del Estado fueron abandonados en los archivos; la existencia institucional de la izquierda no ha logrado ensanchar la cantidad de sus partidarios. Y múltiples derechas oportunistas especulan con la venganza y el miedo. En nuestros días el optimismo traza sus grecas de monumento arqueológico.
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Uno quisiera saber qué piensan, cómo son las generaciones que dentro del túnel no ven sino más túnel, las marcadas por la depresión y las catástrofes de los ochenta: ¿cuáles serán -empiezan a ser- su pensamiento político, su arte y su literatura, sus valores y sus regocijos, sus rencores y su respuesta al país oscuro? No es la primera vez en la historia nacional que después del túnel hay más túnel; por el contrario, las primaveras optimistas resultan excepcionales, breves y débiles. La hosca continuidad de la desesperanza, del cinismo, del pragmatismo bronco, del estancamiento civil. La ciega cultura del miedo.