Este sin duda es el mejor artículo que he leído sobre los últimos acontecimientos de Alternativa. En vez de basarse en las interpretaciones de participantes, amigos, y demás, está basado en la evidencia, en actas del notario, y en las resoluciones del tribunal.
Los derrotados de Alternativa
Raúl Trejo Delarbre
Al grupo de Patricia Mercado se le podría reconocer insuficiencias y
quizá, en algún momento, una actitud jactanciosa. Pero no hay que
olvidar el enorme esfuerzo que sus integrantes hicieron para rescatar
al partido de los intentos para neutralizarlo o cooptarlo hace dos años
y la inteligencia con que ella misma se desempeñó durante la campaña
electoral que transcurría en aquellas fechas. En todo caso, aunque les
faltara vocación conciliatoria con el grupo rival, Mercado y sus
simpatizantes se han conducido dentro de la legalidad que establecen
los estatutos de Alternativa y la normatividad federal.
No ha sido ese el comportamiento de Begné y del grupo de dirigentes
que, junto con él, usufructúan hoy la representación nacional de
Alternativa. Ya desde la creación de los grupos de base en distintas
entidades se habían advertido irregularidades, que fueron señaladas por
autoridades encargadas de fiscalizar ese proceso dentro del propio
partido. La contratación del grupo de golpeadores llevado a sabotear la
asamblea del 30 de marzo pasado, confirmó la decisión de violentar la
legalidad interna.
Esa es la diferencia cardinal entre quienes encabezan a los grupos de
Mercado y Begné. Los primeros han apostado a la discusión y la lucha
política, al amparo de las reglas del partido. Los segundos, acudieron
a la confrontación y a la violencia, aun a costa de quebrantar la
legalidad que ellos mismos habían contribuido a establecer.
A Mercado y sus partidarios se les pueden señalar errores políticos. Al
grupo que llevó a los golpeadores del 30 de marzo no se le puede sino
condenar por haber pervertido el proyecto que significaba Alternativa.
Equiparar a esas dos corrientes, como hacen algunos comentaristas que
deploran la incapacidad de ambas para ponerse de acuerdo, elude el
problema central en Alternativa que no son las diferencias tácticas ni
la colisión de personalismos, sino la decisión de uno de los grupos en
pugna para ganar a cualquier precio.