Hoy puede ser el fin de un sueño. Un sueño colectivo, que tuvo mejores momentos, un sueño colectivo que cuando se soñó no sabía bien lo que quería más que poder soñar. El fin de un sueño que algunos dicen que nos lo robó la realidad, yo creo que nos lo robaron quienes se dedican a eso, a robarse sueños, a aplastarlos, exprimirlos, pisotearlos.
La gran pregunta es: ¿Cómo fuimos a dar con unos ladrones de sueños?
Aún así hay un sueño que no dejé que me quitaran, el sueño de seguir soñando que hay más sueños por soñar.
Y dicen por ahí que lo sueños no son más que nuestro aprender a morir. Por eso los bebes duermen tanto, porque vienen de la muerte. Por eso nosotros dormimos cada vez menos, porque nos vamos acercando a ella. Por que en los sueños encontramos formas de libertad y sabemos que la libertad absoluta sólo la encontramos con la muerte.
me gustó tanto que hasta hice un post al respecto.
Paola
Éste es el momento para darles a muchos de ustedes las gracias por ese sueño (estoy seguro no ser el único).
No sé cuántos de esos un millón doscientos mil votos del 2006 siguen con el entusiasmo, pero es también el tiempo para no agüitarse mi compa.
Los muchos o pocos que compartimos su forma de ver las cosas sabemos que no es nada fácil mantener el buen ánimo y seguir tan campantes; como si nada pasara. No es así y tú lo tienes de más comprobado, pero la terquedad es una virtud que ni por asomo tienen aquellos que confunden la inmediatez por un proyecto de vida.
Aunque doloroso, es ahora cosa de dar vuelta a la página y mantener una postura contra la realidad. Llámale como quieras Andrés; sueño, ideal, convicción…yo te (les) agradezco su esfuerzo, sus ganas de echarse pa’ delante y dejarnos ver que no estamos solos. El discurso de las mayorías y las minorías en las democracias, bla, bla, bla…no me interesa justo ahora; gracias por tu dedicación. Estoy convencido de que ustedes son de los que dicen: Esto no se acaba, hasta que se acaba (la vida).
Hola Andrés, no es el fin de un sueño, sólo el inicio de una nueva lucha.