Los lopezobradoristas que toman la tribuna para impedir que pase una ley u otras cosas tienen como problema no su estrategia sino su táctica. Auténticamente creo que se vale, mediante procedimiento, forzar las discusiones. Por lo tanto, no entiendo, si es tan poco popular tomar con algo de violencia las tribunas, ¿por qué no lo hacen de otra manera?
Por ejemplo, en Estados Unidos como en México, y como en casi cualquier legislatura, sucede que una minoría siente que alguna ley que va a pasar por mayoría de votos no debería de pasar sin que su propuesta esté plenamente incluida. Una opción siempre, es llegar con un tanque al congreso, sin embargo esa es cara, estúpida, y probablemente el resultado sea peor que la ley a la que se oponía originalmente.
Por lo tanto, a nadie le ha parecido completamente descabellado que un legislador tome la palabra, y simplemente no deje de hablar. Así es, el tan común -en EU- filibusterismo es equivalente a tomar la tribuna. Los senadores también llevan su sleeping bag, y sus cubetas para ir al baño. A veces leen, recetas de cocina, a veces leen la sección amarilla, o a veces simplemente cuentan sus vidas.
Sin embargo, esto no puede durar hasta el infinito. Hay un mecanismo de salida. Con una votación supermayoritaria se pide que el orador deje de hablar. En los hechos obligas que una propuesta particularmente polarizante (aunque sólo necesite leglamente una mayoría para pasar) termina necesitando más que una mayoría.
Bloquear la tribuna siempre es el último recurso de una minoría. El tema central es cómo hacerlo.
Una escena del West Wing en donde un senador toma la tribuna, (está doblado en España):
Una vez tengo que decir que no estoy para nada de acuerdo…
«Bloquear la tribuna» (impedir el debate en los términos recogidos por la ley, o impedir la votación, o impedir lo que sea) no es el último recurso. No es un recurso y punto. Las normas de funcionamiento de las cámaras son para cumplirlas (y de hecho, son una parte muy importante de la legislación de un estado), tanto por quien tiene mayoría como por quien no. Esas normas están precisamente para garantizar que se respeten los derechos de las minorías, pero al mismo tiempo eso no bloquee el sistema (cómo se consigue ese delicado equilibro es complejo, y muy distinto en unos sistemas políticos que en otros). No cumplir las normas simplemente porque no estás de acuerdo con ellas o porque los demás no las cumplen no es una excusa, ni en esto ni en ningún caso. Dura lex, sed lex.