Buenísimo artículo de Merino de hoy.
Escenario 2009
Mauricio Merino
El desencanto
con la democracia mexicana recién nacida obedece, a primera vista, a la
incapacidad del régimen para resolver los problemas públicos más
apremiantes (como la inseguridad, el desempleo o nuestra pésima calidad
de vida). Luis F. Aguilar lo ha descrito muy bien: dejamos la
prepotencia y llegamos a la impotencia.
Pero
tras esa primera impresión hay otras razones mucho más graves: el nuevo
régimen no está ofreciendo un proyecto de vida en común, no está
produciendo cohesión social y está plagado de corrupción. No sólo es
ineficiente sino que está siendo, sobre todo, muy deficiente.
Si
nos quedáramos con el diagnóstico de la ineficiencia, confundiríamos a
la democracia con la gerencia, y creeríamos que gestionar los problemas
del día equivale a consolidar el régimen democrático. Con frecuencia
observo que eso piensa el gobierno de México: que la administración
pública es algo así como la gerencia de Wal-Mart, pero en mayor escala.
También percibo que el predominio de los partidos y las contiendas
electorales sobre la agenda pública del país ha llevado a construir, en
el imaginario del pueblo, una especie de democracia de turnos: si ayer
gobernó el PRI, hoy le toca al PAN, y mañana, a quien gane las próximas
elecciones.
En
esa lógica, la gente no importa sino como un dato estadístico: los que
se reflejan en la calificación de la última encuesta, en las tendencias
electorales recientes o en las percepciones públicas sobre los
problemas en curso.
Sí, es muy bueno. Recuerda en mucho al último Norbert Lechner.
Saludos,
cbr