No es fácil imaginarse la vida de la mayoría de la gente en la ciudad de México. Cualquiera que hace generalizaciones sobre cosas tan particulares como el estilo de vida y los elementos de la vida cotidiana corre el riesgo de o imaginar que la mayoría vive como uno, o exactamente lo contrario, sobreestimar las diferencias que sobre todo son visibles en lugares públicos.
Las generalizaciones suelen ir por estos caminos: a) O todos nos podemos comunicar por internet, al igual que yo; b) o pocos pueden entender lo que es tener suficiente ropa, a diferencia de mí.
Oscar Lewis fue un antropólogo que probablemente exaltó, entre muchos de sus lectores, más el segundo tipo de generalizaciones que el primero.
En sus historias sobre la vida en pobreza en la ciudad de México, describió la cotidianidad de tal manera que lo importante no era el ingreso monetario en sí, sino la forma de vida alrededor de cierto ingreso. Al mismo tiempo, son historias tan bien narradas, tan bien escogidas, que no fue difícil para muchos asumirlas como base para varias generalizaciones que sobreviven hasta nuestros días sobre lo que es vivir en pobreza.
En una pequeña crítica que se le hizo a Lewis en aquél momento, tras publicar su libro con la historia de cinco familias mexicanas, le cuestionaron la incapacidad para tener conclusiones “científicas” a partir de su investigación.
Sin estadística, sin un método específico para seleccionar las historias, no se podía decir que éstas representaban ni al promedio ni a la mayoría de un grupo social determinado en la ciudad. La crítica no era frívola, pero tampoco hay que tomarla demasiado en serio para que las vidas narradas tengan un sentido más amplio que el particular.
Acá el link a la Encuesta de Percepción y Acceso a los Satisfactores Básicos (EPASB) 2009.
Los datos sobre posesión de vehículos:
Y unos datos sobre el uso del maquillaje…creo que es interesante justamente para imaginar la vida que se vive en el DF…