Nota 5: la estrategia de la emancipación

Lo que más me gustó de Washington fue el monumento a Lincoln. Es impresionante como está montada la estatua, imponente sobre el Mall, desde un cuarto oscuro que permite iluminar la estatua sin iluminar por completo el resto del cuarto. De todos los monumentos, a mi ignorante sorpresa, es el más visitado. La alta figura de Lincoln termina por representar más y mejor a las y los estadounidenses, pero incluso logra transmitir la importancia del enfrentamiento político que estuvo dispuesto a encabezar por el mundo que imaginaba.

Aprovechando que fue el 200 aniversario de su nacimiento (12 de febrero) montaron una buena exposición sobre él, que justo embona con la toma de posesión de Obama que es su fan declarado.

1) La potencia de la crítica interna.

Hay una discusión en la filosofía política entre quienes creen la existencia de principios universales, y quienes creen que es más bien la historia particular la que va determinando lo que usamos como justificaciones de nuestros actos. Los primeros descubren principios, los segundos los interpretan a partir de hechos concretos.

La mejor crítica de los primeros a los segundos, es que los segundos corren el riesgo de simplemente describir y no tener algún estándar para criticar la sociedad como existe. En cambio los primeros, dicen, siempre pueden aspirar a la aproximación a principios que deben existir en cualquier contexto. Así usan elementos que no son parte de la sociedad, para exigirle más a la sociedad.

Yo creo que los que sostienen la argumentación de principios universales por varias razones son poco convincentes. La primera es que aplicar algo en cualquier contexto no sólo ha de ser particularmente difícil, sino que es una imposición que no respeta las consecuencias. Es decir se aplica la regla pase lo que pase. La segunda es que no apelan a algo que nos pertenezca o pertenezcamos, sino que apelan algo más allá de nosotr@s mism@s, que existe pese a nosotr@s. El tercer problema es que obvia las disputas políticas, es decir al no respetar las consecuencias no puede definir afectados, beneficiados, y resistencias. Es decir, los principios universales no sólo hacen difícil hacer política, sino que hacen un pésimo análisis.

Quienes no creen en principios universales, tienen una buena respuesta a la ausencia de crítica. Se puede criticar no sólo con estándares externos, sino tambien con los anhelos no cumplidos de una comunidad. Esto, dicen, es la crítica de quienes reinterpretan documentos fundcionales o de quienes identifican lla hipocresía entre lo que se dice y se hace.

Toda esta explicación es para decir que Lincoln era de los segundos. Decía que odiaba la esclavitud porque le parecía que hacia quedar a las estadounidenses como unos hipócritas que establecían «todos los hombres son creados iguales…» en sus documentos, pero en los hechos tenían a una parte de la población esclavizada. A esto agregaba, lo que me lleva al segundo punto, que el problema es que esa obvia hipocresía era usada por los enemigos del país en su contra.

2) Táctica y estrategia

El quehacer político se compone de táctica y estrategia. Táctica los pequeños pasos de obstáculos secundarios, que poco a poco van definiendo la ruta y objetivos más generales la estrategia. Cuando no se está pensando en principios universales, entonces es más fácil poder ver con claridad la distinción entre táctica y estrategia, pues justamente pensar en esos términos es pensar y medir las consecuencias. No hay nada más grave para un político que confundir la táctica con la estrategia o al revés (Me consta. Chale.) Si confundes la táctica con estrategia, entonces avanzas sin tener claro hacia a dónde ni por qué (creo que esto le pasa a casi todos los políticos en nuestro país) . Pero si confundes la estrategia con la táctica, entonces nunca avanzas y nuna logras nada excepto andar recitando un destino sin camino.

Lincoln era un maestro para la táctica y estrategia. Su estrategia era la emancipación de los esclavos para acabar con la debilitante hipocresía. Su táctica era la «preservación de la Unión» de los estados del sur y norte. La preservación de la Unión se argumentaría a toda costa, incluso limitando la emancipación. Lincoln decía, quiero matener la Unión para liberar a los esclavos; quiero mantener la Unión aunque sea para que no se expanda la esclavitud; quiero mantener la Unión aunque solo pueda liberar a algunos esclavos; y quiero mantener la Unión aunque no libere a los esclavos. Sin embargo, la posición unificadora ya era intolerable para los estados rebeldes. En el momento que declararon su secesión, entonces Lincioln promulgó la emancipación de todos los esclavos en los estados en rebeldía. Lo más probable, es que sin la secesión nunca hubiera podido aprobar en el Congreso la proclamación de emancipación. Lincoln estaba haciendo política, no sólo soñando con la imposición de principios universales.

Si a veces digo que no tengo principios y no lo explico bien, es porque me refiero a esta larga explicación. Es porque creo que tenemos que acostumbrarnos a argumentar desde este mundo.

p.d. hay una frase de Lincoln que no se como traducir en español pero que me encanta, en donde apela a: the better angels of our nature. (¿Los mejores ángeles de nuestra naturaleza?)02172009039.JPG

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2 comentarios en “Nota 5: la estrategia de la emancipación

  1. Andrés Hola, no sé de qué otra forma contactarte, así que lo hago por este medio.
    Soy un joven ya sin fé en los partidos políticos al igual que muchos amigos míos. Ayer nos topamos con esta nueva campaña y nos gustaría saber tu opinión:
    http://hazmeelchingadofavor.com/index.php/2009/02/18/este-5-de-julio/
    http://edgarclement.blogspot.com/2009/02/este-5-de-julio.html
    Queremos hacer algo para cambiar la situación y poder exigirle a nuestros gobernantes, pero no sabemos si esta opción realmente pueda servir de algo. ¿Tu que crees?

  2. No coincido en nada. La política, y la política bien entendida, no puede dejar de partir de principios o estándares generales para aplicarlos a casos concretos. Eso es claro en la política del estado constitucional, y está reflejada en el modo como deciden los tribunales constitucionales. Creo que parte de mi discrepancia, o más bien la razón de ella se funda en que opones dos corrientes filosóficas que no se sabe bien si apuntan a las dicotomias universalismo/particularismo o bien a las universalismo/pragmatismo. Por eso, creo, has dado rodeos para explicar que, de hecho, sí tienes principios.

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