Hoy me despierto y me pongo de mejor humor. El número de la revista Enfoque del día de ayer me había puesto de muy mal humor. De alguna manera lograron acumular los peores argumentos en contra del voto nulo y los pasaron casi como si fueran las opiniones mejor pensadas. Lo que es muy bueno, es el título que le dan a cada opinión pues resumen el argumento (y sus debilidades) completo:
1) Voto nulo, igual a cero (Jorge Alcocer)
Este argumento nos avisa indirectamente "si los partidos no les hacen caso, es culpa de ustedes no de los partidos". Es decir de una vez justifica a los partidos para todas las fechorías que hagan.
2) Testimonial, no eficaz (María Amparo Casar)
Este argumento simplemente no reconoce que la democracia por definición está construida de testimonios, y acciones testimoniales. La democracia es de reconocimiento, y para reconocer se necesita dar testimonio. Votar por un partido que no gana también es testimonial, pero esa es una de las genialidades de la democracia.
3) Otros decidirán (José Woldenberg)
¿y? ¿qué eso me quita mis derechos civiles? Digamos que este argumento es la construcción más sofisticada del "Vote or die" de Puff Daddy o del "Si no votas cállate" de tu Rock es Votar. Es decir, si anulas tu voto también todo es tu culpa no de los partidos que no te convencen.
Aquí se pueden leer completos.
Lo más sorprendente de los anti-anulistas es que están dispuestos a negar un fenómeno que pese a ellos y sus opiniones está sucediendo. En vez de reconocer que existe, que probablemente su existencia tiene razones suficientemente buenas para sus promotores, los anti-anulistas insisten en descalificar el fenómeno. No nos dicen que entre las opciones que hay para votar votemos por ellas, no nos dicen por qué. Prefieren descalificar y decir que el voto nulo es testimonial, ineficaz, inexistente, anti-democrático. En vez de tomarse el tiempo y observar algo que no había sucedido en mucho tiempo en nuestro país, personas que con los medios a sus manos expresan su opinión se movilizan confiando en sí mismos y en su capacidad propia de hacer política, se toman el tiempo de repetirnos una vez más la historia de las reformas electorales de 1977.
Algunos de los anti-anulistas van tan lejos cómo para decir que anular el voto es golpista (o Chavista), dicen que va contra la constitución, contra la memoria de los muertos que construyeron la democracia, contra el buen gusto y el sentido común. Lo que está pasando es que el voto libre, universal, y secreto está funcionando como siempre soñamos que funcionaría, cada quién está haciendo lo que quiera con él, y no sólo eso sino que quienes deciden anularlo están construyendo los argumentos para hacerlo. Sí eso no es un sano ejercicio de ciudadanía de plano no sé qué lo es.
El día de hoy tres artículos me pusieron de buen humor, uno el editorial de El Universal del 5 de junio(a penas lo leí hoy):
Pero la conveniencia o efectividad de la anulación del voto no es el
tema de este editorial. Es más bien preguntar a los políticos: ¿qué
opciones encuentran cerradas los ciudadanos como para rechazar todas
las opciones partidistas? ¿Por qué descalificar a quienes impulsan esa
iniciativa en vez de intentar comprender las razones que la motivan?
Algunas pistas:
Para poder competir por un cargo de
elección popular en este país hay que pasar por demasiados filtros. Los
legisladores cerraron la entrada a nuevas fuerzas políticas hasta 2012 (esto está mal no hay registros hasta el 2015) y se aseguraron de no permitir las candidaturas independientes.
Pareciera que la opción que queda es ser postulado por un partido ya
existente sólo si se es líder de una clientela, familiar de algún
influyente o poseedor de una fortuna. Las estructuras autoritarias
partidistas aplastan las aspiraciones de participación del ciudadano
común.
Frente esta realidad, los líderes de los partidos
políticos tendrían que estar discutiendo alternativas para que la gente
no tenga que recurrir al voto nulo, en vez de sólo desgarrarse las
vestiduras.
Dos el artículo de Ricardo Raphael que señala muy bien cuál es en parte el problema de los argumentos de quiénes insisten en descalificar la idea del voto nulo:
Son muchos los que se han lanzado en severa crítica contra quienes
se atreven a desafiar la existencia de las maravillas de nuestro
retablo electoral. Herejes de la democracia son llamados, por ejemplo,
aquellos que proponen acudir a la casilla, mostrar su credencial de
elector, sellar de negro su dedo pulgar, llevar la boleta a las urnas y
votar en contra de todas las opciones.
Algo de razón han de tener
estos analistas cuando ponderan que tal acto de rebeldía contra la
pobreza y la superficialidad del actual sistema de partidos no podría
ser aquilatado en toda su dimensión. Esto se debe a que, quien habría
luego de sumar los votos, el IFE, no incluyó en su día las herramientas
para reportar cabalmente el fenómeno.
Sin embargo, el solo hecho
de que un reclamo generalizado se esté manifestando bajo la forma de un
movimiento a favor del voto nulo, basta para concluir que el sistema de
representación actual no está funcionando. Es un mensaje nítido
dirigido hacia los taimados y aduladores, de parte de quienes han
decidido abandonar el papel de cándidos y burlados. Oportuno aviso,
quizá, para evitar la llegada al episodio final de los palos.
Y por último creo que el artículo del día de hoy de Jesús Silva-Herzog M. es el mejor artículo que he leído contra el voto nulo. Creo que es le mejor porque no se espanta, ni lo descalifica (por completo) sino simplemente porque dice preferir que su voto en esta elección siginifique otra cosa. A Silva-Herzog le gustaría que lo que se estuviera discutiendo fuera el voto de castigo al partido en el gobierno. Tiene razón, eso no estaría nada mal. Pero no podemos negar por completo que si ese voto de castigo no es el tema central de esta elección es porque la oposición no ha querido movilizar esa opinión, porque lo qu está mal es el sistema de partidos. Los más espantados y los menos consistentes en su castigo al gobierno son le PRD y el PRI. Por lo tanto si tuviera que estirar mis propias convicciones para meterme en el tema del voto de castigo, no hay duda tendría que votar por PT-Convergencia. Sin embargo, hasta el momento tengo buenas razones (que en otro momento expresaré) para no hacer eso.
Reconociendo el modestísimo
poder del voto, me parece que es posible enviar una señal más clara
sobre el rumbo del país. El sistema constitucional mexicano nos ofrece
una oportunidad de evaluar la Presidencia a la mitad de su trayecto.
Podemos fortalecerla o acotarla. Ésa es la disyuntiva que deberíamos
encarar. Anular el voto es, en el fondo, cancelar la oportunidad de
castigar o premiar al gobierno federal. Es meter a todos los partidos
políticos en la misma cubeta, como si sus perfiles fueran idénticos,
como si no hubiera un partido en la casa presidencial. Bajo la crítica
a todo el régimen de partidos, se exime de responsabilidad electoral
concreta a los actores políticos concretos. Coincido con el PAN: ésta
es una elección para evaluar al presidente Calderón. Su invitación, sin
embargo, no me persuade. Por la falta de estrategia en el combate al
crimen organizado; por su errática conducción económica y por el equipo
con el que gobierna, el partido en el poder merece un castigo electoral.
¿Quieres oir el más estúpido, ruín e irrespetuoso argumento?
«Los anuladores sufragan «efectivamente» para que los carniceros del PAN, responsables de la muerte de 39 niños, se mantengan impunes».
Qué horrible, ¿no?
La desmedida promoción de la anulación del voto es una muestra mas de como estos intentos por levantar la voz, son cooptados, deslactozados, ultrapasteurizados y envueltos en empaques vistosos para su consumo masivo.
La anulación del voto es un simbolismo.
rompamos las boletas electorales, digámosle no a su simulación democrática y no su simulación de descontento.
no a la anulación, este 5 de julio vallamos y rompamos nuestras boletas electorales (ojo! Solo la nuestra) no queremos ser tampoco delincuentes electorales.
nadie ira a la cárcel, pero si lo hacemos masivamente podremos lograr algo mas que un “mensaje político”
no te anules, libérate!!!