El 2009 tuvo cosas malas, muy malas, y cosas buenas, un poquito buenas. Lo que me gusta de esas cosas buenas es que sin ellas no tendría lo que se necesita para levantarme en las mañanas. O cómo dice el Conde Egmont en la obra de Goethe, "Si la mañana no nos despierta a nuevas alegrías, si por la noche no
nos queda aliento para ilusionarnos, ¿tiene caso vestirse y desnudarse?"
Entre esas cosas buenas por pequeñas que fueron, tuve la oportunidad de estar-ahí-en-el-mundo. Cuando veo en retrospectiva qué ando haciendo metido por aquí y por allá, sólo pienso que es mi manera de huir del infierno (alguna vez leí que el "infierno" budista no es un lugar de fuego y horror, sino un lugar en el que ves la vida pasar y no puedes participar en ella. Ok puede ser un poco cursi, pero lo leí y tuvo sentido con la experiencia tortuosa que tuve durante la adolescencia).
Con algo de tensión muscular en los hombros pongo esto. Para quienes piensan que soy un irresponsable simplemente gritando todo aquello que me pasa por la cabeza, se equivocan. Siento que cargo con muchas responsabilidades. Hay compromisos que uno hace al hacer y al decir, sin tener que adquirirlos explícitamente.
Esto salió el día de hoy en el "Anuario" del periódico Reforma sobre #internetnecesario:
Como el Reforma no es abierto, no puedo poner el resto del anuario, aunque aquí se pude descargar la nota completa que escribí.
El día de ayer, con sonrojamietno de por medio, salió una sección en el Excélsior llamada 10 de 10. En PDF pongo la entrevista que me hicieron…unas cosas creo que no quedaron muy claras (fue por teléfono y medio rápido así que creo que divagué). Confieso que tomé lo de "manisfestante de tiempo completo" como una reivindicación bien merecida al activismo político.
Nota extra: de los otras 10 personas que salen en la lista, he conocido a dos, pero hace muchos años que no sabía de ellas. Una, es Alondra de la Parra, a quien conocí en aquél mítico campamento en Erongarícuaro Michoacán. Ella tenía como 15 y yo 13. Cuando terminó el campamento ella se quedó mis converse rojo vino, y yo un collar de ella o algo así. La volví a ver muchos años después en la Martinería de la condesa brevemente…y desde entonces más bien me entero de sus conciertos y cosas así. A Michel Franco no puedo decir que lo conozco bien ni nada. Pero una vez compartí el viaje del DF a una boda en San Miguel de Allende con él. Sólo me acuerdo que me hizo reir todo el camino. Y sí, desde entonces su pelo, se ve como sale en la foto.
hay buenas razones para desvestirse, eso sin duda (punto y coma que no encuentro en esta mac) pero no se si para vestirse
Muy buen año, sin duda.