Modern Love – David Bowie
En estos días, quién puede está tratando de capturar la intepretación de lo que sucedió en las elecciones (me incluyo) y de paso influir en lo que venga. Una de las muletillas más comunes para describir lo "deseable" y eso puede incluir tanto al PRI, PAN y PRD es agregarle a cualquier frase la palabra "moderno" al estilo: "Ojalá lo que veamos sea un PRI que se modernizó", o "lo que se necesita es una izquierda moderna", o "con la derrota el PAN tiene que entender que tienen que ser una derecha moderna"…
Hace no tanto noté que esa palabra se usa como código para definir lo indeseable, y hablar de lo deseable sin hacerlo. Sin dar detalles, sin explicar; como si todo mundo estuviera siempre de acuerdo de que lo que sea, pero "moderno" es mejor. Es una suerte de apelación al sentido común que pretende despojar de toda implicación política el llamado a deshacerse de lo indeseable. Lo moderno es tan obviamente deseable -parecen insinuar- que siquiera cuestionarlo es reaccionario o necio.
Hoy en la mañána lo volví a topar. En su artículo de hoy JSHM dice: "Una izquierda moderna debe insistir…". Denise Dresser, también en su artículo de hoy le pregunta a EPN: "¿Cómo lograrás ser el artífice de la modernidad ante una organización que es su antítesis?" En el Enfoque del domingo, el presidente del PRI decía:"debe reflejarse en un liderazgo partidario moderno". Enrique Krauze en El País escribió sobre: "el edificio de la modernidad democrática…" Y claro vale la pena no olvidar cosas como "modernización de las policias", "modernización del sistema fiscal", y un largo etcétera.
Todo esto me recordó al libro Introducción a la Modernidad de Henri Lefebvre. Aquí un par de citas interesantes:
Sobre la que es lo moderno según su interpretación de Baudelaire:
Lo nuevo como abstracción, nacido de la abstracción y disfrazado de algo vivo y materialmente humano, y proclamado trinfualmente como eso, será el sustituto ideológico e idealizado de la revolución práctica que nunca sucedió.
Y acá lo que se avienta a decir el propio Lefebvre:
'Moderno' es una palabra con prestigio, un talismán, un sésamo abierto, y viene con una garantía de por vida. El éxito de las campañas de publicadid en donde se usa, son un indicio de su estátus perene (sé moderno, haz esto y lo otro, usa esta y la otra tecnología, este y el otro auto, esta y la otra marca de televisión, etc.) Pero si preguntamos lo que significa, no llega una respuesta; en efecto es una palabra, la cual no tenemos permitido cuestionar. Cuando decimos las palabras 'tiempos modernos', 'tecnología moderna', 'arte moderno', creemos que hemos usado términos y expresiones que significan algo, cuando de hecho no hemos dicho absolutamente nada. Lo que hacemos es únicamente señalar la inextricable confusión entre la moda, el aquí y ahora, lo 'válido', los duradero y lo contemporáneo. En medio de semajante confusión, la palabra ha cambiado de significado varias veces. En la forma en la que se usa actualmente no se refiere a nada definido o que tenga significado.
No podría estar más de acuerdo.
Y acá Paula Sofía envía She's so modern – The Boomtown Rats Y por acá un artículo de Carlos Bravo sobre el tema, con una preocupación distinta.
Completamente de acuerdo, por mi parte aborrezco el termino «izquierda moderna» que muchos aseguran Ebrard encabeza y hubieran votado por él porque es «moderno». Pfff. Curiosamente hoy yo también me quedé inquieto por el abuso de la palabra, también lo vi en el artículo de Krauze y Herzog, y te sumo el twitter de Quadri que habla de «la izquierda moderna» y el artículo de Leonardo Curzio en el Universal, que de entrada me parece una bajeza comparar la compra del voto con los programas sociales del país. Saludos y en que buen momento me cayó tu reflexión
Buenísimo. Me provoca dos cosas:
1. Tiempos Modernos (Modern Times) de Chaplin. En este trayecto a la «modernidad», nos convertimos todos en el Vagabundo (Little Tramp). Atrapados, engullidos, aplastados, por los engranes de esta pinche «modernindad». De el camino hacia esta pinche «modernidad».
2. Más seriamente…
El paso a la Modernidad desde las sociedades tradicionales es aquél que muda el modelo de governanza (que no gobierno) a conceptos abstractos (en realidad al Capital). Ese paso que critica Lefebvre lo dimos hace años. Yo pensaría que, de hecho, ya pasamos de ahí, y que estamos plenamente en la Posmodernidad. Estamos en la simulación y el simulacro…con un sistema consumido por El Ser abstracto. El Capital. La «modernidad» vacua a la que haces referencia es justamente el abstracto de los abstractos. Va más allá (y yo voy más allá de Lefebvre). Es donde están todos los comentarios: la meta-«modernidad». La «modernización» está en el pensar que lo «moderno» es deseable por sí, cualquiera que sea lo que sea lo «moderno». Es abstraer la abstracción un paso más. La meta-abstracción.
Y entonces, a mi ver, el siguiente paso NO es la «modernidad», concepto vacuo, como bien dices… ¿Si ya pasamos de ahí, a dónde vamos? ¿A dónde debieramos ir? A cosas concretas. A acabar con la insinceridad y el cinísimo de la posmodernindad en la que hemos caído. A acabar con la abstracción de la abstracción. Con la meta-abstracción de que todo lo «moderno» es bueno, ya sea la izquierda, la derecha, el centro, o lo que sea.
El siguiente paso es La Nueva Sinceridad. Es reencotrar en lo concreto la empatía. Es sacar de la abstracción y, de la meta-abstracción, empatía. Es, en parte, el Metamodernismo de Vermeulen y van den Akker…pero sin la oscilación. Más bien en la coexistencia. Es el acotar la abstracción en (y usarla para) el bienestar concreto, tanto colectivo como individual. Es acotar la abstracción de la crisis financiera en el paro en España. Es acotar la abstracción del progreso chino y su paso a la Modernidad en el cambio climático. Es acotar la abstracción de las grandes economías de escala agriculturales en la seguridad alimenticia. Es acotar la abstracción de la propiedad intelectual en el tratamiento de VIH en África. Es acotar la abstracción de los desarrollos LeCorbusianos en los disturbios de Banlieue parisina… Etc.
Es buscar la derecha empática, la izquierda sincera, el edificio de la democracia colectiva, etc…
Vale la pena una discusión muy seria sobre el abuso de lo «moderno» y la «modernidad» cada vez que se tocan los temas de la democracia, las elecciones o los partidos políticos en México. Echar por delante las palabrejas es un síntoma, al menos a veces, de un lenguaje autoritario. Buen punto de Lajous.