Esta es mi columna en El Universal del viernes pasado. No había tenido tiempo de subirla.
La semana pasada escribí un artículo sobre la disputa que existe en la ciudad entre franeleros y automovilistas. Recibí varias objeciones a los argumentos que sostengo, sobre todo las que piden matizar la supuesta equivalencia entre estacionar un automóvil sobre la calle “gratis” y poner un bote/silla/botella/caja. La crítica que me pareció más certera es la que pide que distinga entre la legalidad e ilegalidad de uno y otro acto. Es legal estacionar un coche en la calle de manera gratuita, no es legal apropiar y “vender” el uso de un espacio sobre la calle. A simple vista, esta distinción es cierta, aunque es el centro de mi argumento: tenemos leyes (y gobernantes con presupuestos) que por default y sin mayor cuestionamiento le otorgan el usufructo de la calle a los automovilistas para que estacionan sus coches.
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Los requisitos mínimos de estacionamiento parecen ser la solución que demanda todo grupo de vecinos que se opone a la construcción de un nuevo edificio o a la apertura de una escuela en su colonia. Sin embargo, con la medicina agravan la enfermedad. Nadie quiere que por la calle en la que vive circulen más automóviles y haya más tráfico, aunque es la construcción de estacionamientos lo que garantiza la presencia de automóviles. En una crónica sobre su relación con el franelero de su calle, Timoteo, Rafael Pérez Gay cuenta cómo perdió los estribos y negoció con Timoteo el día que un amigo le llamó desde fuera de su casa y le dijo que después de media hora de buscar lugar para estacionarse no podría llegar a comer. La solución obvia es pensar que se necesitan más estacionamientos en esa colonia, que lo ideal sería exigir a Pérez Gay, requisitos mínimos y cambiar los cuartos de sus hijos por espacios para los coches de sus amigos. Sin embargo, lo que genera “la demanda de estacionamiento” es la existencia de estacionamientos baratos.
Según entiendo, para usted la principal variable explicatoria de el aumento o disminución de tráfico son los estacionamientos gratuitos. Porque el costo de usar un automovil -al existir estacionamientos gratuitos- es muy bajo comparado con la molestia que produce moverse en transportes públicos o caminar.
Por lo tanto, hay que hacer más costoso el uso del automovil y más «barato» el uso de transporte público.
Pero no se está dejando de fuera el «Status social» como variable que importa? Por ejemplo: Muchas personas saben que en hora pico usar el metro es mucho más rápido que usar automovil, o el metrobús de insurgentes casi siempre va más rápido que el tráfico. Pero no los usan porque no va de acuerdo con su statu social y económico.
Cosa contraria la ecobici, en la cual la mayoría de los usuarios que conozco tienden a ser de clase media-alta (Whatever that means)
A lo que voy es que (en mi opinión limitada de estudiante de ciencia política)Para que los servicios de transporte público sean más usados deben ser dirigidos a la clase media y media alta.
O bueno, hacerlo deseable a la gente de mayor ingreso. Tipo la Ciclobici
Soy el de los comentarios anteriores. Desde que leí este artículo me empecé a interesar en Urban Planning, etc. Soy estudiante de Cpol en el ITAM. Ahora vuelvo a leer mis comentarios y me parecen tan ingenuos y faltos de argumentos, jaja ¡gracias por ser la causa de mi interés en el tema!