Lo que me llamó la atención

Tq6 Lo primero que me llamó la atención fue el ladrillo. El ladrillo me llamó la atención por la densidad de población. La densidad de población me llamó la atención por las montañas tan cerca de la ciudad. Las montañas tan cerca de la ciudad me llamaron la atención porque contrastan directamente con el ladrillo de los edificios. Los edificios me llamaron la atención porque enmarcan la vista sobre las calles y a la gente caminando en ella. La gente caminando en la calle me llamó la atención porque hay banquetas anchas, largas y relativamente bien cuidadas. Las banquetas me llamaron la atención porque los coches tienen que sufrir calles bastante angostas. Las calles angostas me llamaron la atención porque en parte lo son porque en algunas avenidas cuatro de ocho carriles lo utiliza el sistema de camiones rápido Transmilenio (como el Metrobús del DF). El Transmilenio me llamó la atención porque se mueve mucho más rápido que el Metrobús porque ocupa dos carriles, uno de servicio regular, y otro de rabase para el servicio express. El servicio express me llamó la atención porque en horas pico el Transmilenio está lleno y en las estaciones hay empujones dignos del Metro Balderas a las 18:54 en dirección Indios Verdes. Los empujones me llamaron la atención porque hay muchas personas organizando a la gente y dando información sobre las casi incomprensibles rutas del Transmilenio. Esas rutas me llamaron la atención porque todos los mapas están rodeados de policías, (y en las esquinas soldados). Los soldados y policías me llamaron la atención porque los segundos, todos, traen su número de placa estampado en la espalda con material reflejante. Me llamó la atención Bogotá, me gustaron sus calles, el lugar secundario que se le da a los automóviles, y me dio pavor pensar que un día en México creamos que estaremos bien cuando hayan tantos polcías y soldados en las calles.

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Publicado en: Cosas no tan buenas