Esta es mi columna en El Universal del viernes antepasado.
La ciudad está pegada a las montañas. Las fachadas de los edificios contrastan con un fondo boscoso que está tan sólo a un par de cientos de metros. En Bogotá hay un sistema veloz de transporte público basado en autobuses confinados (no hay metro), el Transmilenio (como el Metrobús del DF, pero con dos carriles de cada lado, 7 líneas funcionando y 2 en construcción), y la red de ciclopistas, con muchos usuarios cotidianos, es parte integral del sistema de transporte.
Lo que a simple vista es más fácil de notar sobre los gobiernos de Mockus y Peñalosa es la idea de recuperación del espacio público. Uno de los mensajes más claros es: en esta ciudad el automóvil no tiene prioridad. Esto no quiere decir que el automóvil privado no siga dominando las calles, sino que los esfuerzos reales por mejorar la movilidad lo han hecho abiertamente quitando espacio a los coches y sin construir segundos pisos, pese a la lentitud con la que avanzan los autos. En los cruces peatonales hay personas con letreros que dicen pare/siga.
Las banqueta (no todas) son tan o más anchas que el "arroyo vehicular". En zonas comerciales se han extendido poco a poco las calles únicamente peatonales. En uno de los lugares en los que más se notan los efectos de esta visión es una zona de urbanización planeada "El Salitre" que algo tiene de nuestra terrible Santa Fe, pero con amplias banquetas y camellones arboleados, repletos de peatones. Bogotá en una sola cosa se parece más a Ciudad Juárez que al DF.
A mediados de los años noventa su tasa de homicidios rebasaba sesenta homicidios por cada cien mil habitantes, después de los gobiernos de Mockus y Peñalosa, bajó a veinte por cada cien mil habitantes (en el DF ronda los diez). La visión sobre los automóviles, las banquetas, y el espacio público no tienen porque gustarle a todo mundo, pero si algo me gustaría que fuera un ejemplo para todos, es un gobierno que mide su éxito manteniendo a más gente viva en una sociedad, y no celebra, por el contrario, reconoce su fracaso cuando hay más muertos.
@iambiguo me recordó este documental para quien quiera saber más sobre Mockus y Peñalosa.