Esa tan formal informalidad (ilustrado)

  2011-02-10 22.18.09
Pocas cosas me irritan tanto como escuchar a alguien despotricar en contra de los comerciantes ambulantes. No me refiero a quienes despotrican en contra de líderes corruptos que usan las necesidades de sus agremiados para chantajear a quien puedan para conseguir dinero y prebendas. Tampoco me refiero a quienes despotrican contra funcionarios de gobierno que se dedican profesionalmente a extorsionar a comerciantes y lucrar de la arbitrariedad con la que usan su poder. Me refiero a quienes les parece que los comerciantes ambulantes no tienen ningún derecho a ser comerciantes justamente porque son ambulantes.

A los comerciantes ambulantes de la ciudad de México comúnmente los llamamos informales, sin embargo todo indica que son bastante formales. Existe un reglamento de mercados desde 1951 que prevé la existencia de comercios fijos y semifijos en la vía pública. El Código Financiero del DF, establece la cuota que deben pagar por uso de suelo los puestos semifijos que no pueden ser de más de un metro ochenta por un metro viente: seis pesos al día, en pagos trimestrales (más lo que cobre el líder de la asociación, más lo que cobre la delegación, ahí sí informalmente).

Que un comerciante sea ambulante, no quiere decir que no tenga derechos, ni que le falten buenos argumentos de por qué así se gana la vida. Ni que no pague impuestos. Lo único que quiere decir es que no tiene propiedades. Que a la hora de la “apropiación original” o llegaron tarde a la repartición, o no pertenecían a a cierto grupo social, o no tenían amigos en lugares poderosos, o ahora no han tenido suficiente dinero para comprar. Sin embargo, participan en un mercado regulado por el Estado, el cual sin duda la sociedad tiene un interés legítimo en regular y en algunos casos —como en otros mercados— limitar.

Todos los días salgo de mi casa y me topo en la banqueta con comerciantes ambulantes. A algunos (no todos), sobre todo a quienes venden comida, les tengo cierto grado de admiración. Son personas que se levantan temprano a trabajar, tratan de dar el mejor servicio que pueden frente a requisitos y limitaciones que pocos empresarios tienen, y suelen dar un servicio que a buena parte de los defeños nos parece irrenunciable. ¿O qué tan atractivo les suena invertir en un negocio que por ley no puede medir mucho más de dos metros cuadrados?

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Aquí las fotos de una serie del artista Francis Alys, sobre ambulantes.

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Publicado en: Cosas no tan buenas

2 comentarios en “Esa tan formal informalidad (ilustrado)

  1. De acuerdo. Ver la informalidad como un chanchullo de los vivales que no quieren pagar impuestos es ridículo.
    En lo fundamental, la informalidad es lo que tienen que hacer para sobrevivir las personas cuya productividad es muy baja porque no han podido acumular suficiente capital humano.
    Si no tienes capital humano suficiente para que tu productividad te permita obtener un empleo digno con salario y prestaciones, no te queda otra que trabajar muchas muchas horas muy poco productivas en actividades que nadie quiere hacer pero que requieren muy pocos conocimientos y habilidades específicas.
    La informalidad no paga impuestos, cierto. Pero tampoco genera mucha riqueza. Es infantil creer que el hueco fiscal puede cerrarse cobrándole a gente que produce poquísimo. Anécdotas comunes como las de pepenadores o puesteros millonarios son eso, anécdotas. Excepciones a una realidad de productividad mínima.
    Si queremos hablar de recaudar más impuestos para que parte de ello se destine a que más personas puedan tener más educación, la mayor recaudación tiene que venir de donde hay riqueza, esto es de los ricos. Ni modo que venga de los pobres.
    Cuando alguien aumenta su capital humano y con ello su productividad, no tiene que decidir ser o no informal. Consigue un trabajo y paga impuestos aunque no quiera. Pero esto no sucede si no tienes los conocimientos y habilidades requeridas.
    Sin duda el marco regulatorio y otros aspectos institucionales favorecen la informalidad, pero no la explican. A nadie le conviene estar en la informalidad. Están ahí atrapados los que no pudieron invertir más en capital humano. Les toca rifársela por su familia y lo hacen de la mejor manera a su alcance.

  2. «La informalidad es lo que tienen que hacer para sobrevivir las personas cuya productividad es muy baja porque no han podido acumular suficiente capital humano.»
    ¿Cuando fue que el capital se trasladó del dinero, las maquinas, las armas al ser humano? Tendremos que culpar a Robert Lucas y Amartya Zen.
    En todo caso y aceptando que la gente no pudo acumular suficiente «capital humano», lo pertinente es preguntarse ¿Por qué la gente en México no pudo «hacerse» de «capital humano»?
    Porque si explicamos el problema de la informalidad desde la imposbilidad de adquirir conocimientos, habilidades, etc. en la competencia por el «capital humano», en última instancia estamos justificando que la informalidad es el chanchullo de aquellos pobres diablos que por razones desconocidas no les fue bien en la feria.
    Y no hay nada más injusto en un país como México, que asumir la informalidad desde esta perspectiva. Porque si la gente no puede «volverse» productiva; es en primera instancia por una institucionalidad que privilegia a los pocos sobre los más; a lo improductivo sobre lo productivo; a los ricos sobre los jodidos.
    ¿Cuantas personas con títulos profesionales laboran en la informalidad? ¿Cuanta inteligencia se pierde en el «bara, bara» y en el «viene, viene»?
    Por otra parte, si la informalidad no genera riqueza, tampoco genera problemas sociales importantes. Por ejemplo, además de significar ingresos casi suficientes para que subsista casi el 60% de la población ocupada…los productos de la informalidad, como comida barata, entretenimiento y estatus social inmediato; mitigan la frustración o el descontento que podría ocasionar el no acceder a ciertos bienes y servicios:
    «Ida al cine de 4 personas con palomitas y refrescos: casi 500 pesos.
    Película pirata más 15 tacos de canasta: menos de 100 pesos.
    Pertenecer a la idea de la clase media:es una obligación y se consigue «bara bara»»
    En suma, la informalidad en México más allá de ser producto de la falta de capacidades productivas entre la población…es un fenómeno sociocultural que se explica en el marco, de un país con una economía que no genera empleos; que vende, ahora sí, capital humano para maquilar..o descuartizar; y de un sistema educativo que es el reflejo file de un sistema social basado en la corrupción y la simulación de una legalidad…
    La informalidad en México, es consecuencia, no característica ni error….o parafraseando el todavía vigente estudio de la informalidad: el único sendero.

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