La protección social, entre la emancipación y el neoliberalismo

Hace ya cincos años había pensando que una buena manera de entender los efectos de la crisis económica global era pensando en La gran transformación de Karl Polanyi. De casualidad leí el libro justo cuando empezaba la crisis en Estados Unidos en el 2008, y pensé que veríamos, acompañando a la crisis económica, medidas de protección social que intentarían paliar los efectos más destructivos de los mercados. Imaginé que en nombre del capitalismo, sus defensores tratarían de mitigar las consecuencias más brutales sobre la certidumbre económica de las personas. Excepto por la ténue reforma al sistema de salud en EU (y lo que parece aún una incipiente discusión en México) no fue así.

En el último número del New Left Review hay un muy buen texto de Nancy Fraser donde desde una perspectiva Polanyiesca intenta explicar por qué no hemos visto medidas serias de «autoprotección» de la sociedad. Para Fraser el problema es que ya no sólo hay un doble movimiento, el del mercado y el de la protección de la sociedad como el que describía Polanyi, sino que se ha sumado un tercer movimiento: el emancipatorio. Este tercer movimiento es producto de las movilizaciones y argumentos críticos contra el Estado en los años sesentas, que por compartir una exaltación del individuo resulta tener «relaciones peligrosas» con el neoliberalismo. Es decir, el discurso crítico no ofrece como solución al desastre neoliberal la intervención del Estado, sino que sostiene una crítica y desconfianza en el Estado que desemboca en una preocupación (e incluso ofrece como solución) centrada en el individuo. La crítica a la crítica sesentera ya la han hecho otros defensores de una nueva izquierda viejita como Rorty y Judt, pero Fraser lo deja más claro:

En la alineación actual, un partido neoliberal envalentonado toma fuerza del carisma prestado por los movimientos emancipatorios. Presentándose como una insurrección, adopta los acentos de emancipación para vilipendiar la protección social como un estorbo para la libertad. Mientras tanto, un partido proteccionista desinflado lucha por quitarse de encima la mancha de la dominación, expuesta por los movimientos emancipatorios. Demoralizado, a la defensiva y sin convicción, no genera romance alguno, ni una visión contra hegemónica que pueda reavivar la oposición al neoliberalismo. Finalmente, el partido de la emancipación se encuentra en un precipicio angosto. Virando entre los otros dos polos, sus corrientes dominantes de forma repetida cruzan la línea que separa, por un lado una crítica válida a la protección opresiva y reclamos legítimos de acceso al mercado laboral, y por el otro lado, una adopción sin crítica del individualismo meritocrático y el consumismo privado.

En resumidas cuentas, se puede decir que si hoy todavía no hay una gran coalición política que pueda enfrentar al neoliberalismo es porque la «nueva izquierda» no se ha dado cuenta que sus causas también son las de la «vieja izquierda».


Un comentario en “La protección social, entre la emancipación y el neoliberalismo

  1. Querido Andrés: Eres un encanto. Tu mirada le hace bien al país, al Estado, y al estado de ánimo de quien te lee. besos

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