El Gobierno del Distrito Federal se jacta de ser un gobierno de “vanguardia”, en una ciudad de “vanguardia”, que emana de un partido político de “vanguardia”. No me queda muy claro qué quieren decir con la palabra “vanguardia”, pero supongo que quienes lo propusieron como estrategia de mercadotecnia quieren decir algo así como que nuestro gobierno, ciudad y partido gobernante son “de lo más adelantado” del país. Pero con la palabra “adelantado” tampoco solucionamos el problema, ¿adelantado en relación a qué? ¿Bajo qué estándar?
No pretendo entrar a una discusión metafísica sobre la concepción particular de “progreso” o “avance” de Marcelo Ebrard (aunque sin duda vale la pena), pero una vez más, supongo, sin poder confirmarlo, que el GDF y el PRD-DF, se dicen a sí mismos “de lo más adelantado” del país por promover legislación que extiende y universaliza derechos y libertades. En por lo menos tres cosas no se les puede escatimar el intento: 1) programas de seguridad social, 2) despenalización del aborto, 3) matrimonio entre persona del mismo sexo.
Sin embargo, hay al menos un tema (otro es la construcción de vías rápidas) en el que el gobierno perredista es incapaz de identificarse como “de lo más adelantado”: en derechos y libertades políticas. Por el contrario, incluso se podría decir que el DF no sólo se ha quedado “atrasado” sino que la “retaguardia” es el lugar en el que sus gobernantes se sienten más cómodos.
A finales del año pasado, una mayoría perredista en al ALDF votó elevar los requisitos para formar partidos políticos locales. Como es de imaginar la discusión no tuvo mucho contenido, en comisiones fue aprobada por unanimidad (incluido el PAN), y casi todos los partidos en el pleno votaron por cerrar aún más la posibilidad de verse obligados a competir frente a un electorado con más opciones.
De hecho, no encuentro registro histórico de una ley electoral en México tan restrictiva para que las y los ciudadanos puedan aparecer en la boleta, como la que hoy existe en el DF. Hoy, sólo las Agrupaciones Políticas Locales (con requisitos propios altos) pueden solicitar convertirse en partido, una vez que hagan 16 asambleas delegacionales con 1000 personas, y afilien a 2% del listado nominal (casi 150,000 personas).